Vuelta a clases sin despilfarro
Manuel este año empezará su quinto de primaria sin estrenar útiles ni ropa. Sus padres, autónomos ambos, aún no tienen el dinero con el que le comprarán lo que necesite. Esta situación se repite en más de una casa a una semana del inicio del curso. La crisis y el gasto de volver al ‘cole’ no son buenos compañeros.
La ecuatoriana Ada Aguilar, madre de Manuel, trabaja en su propia peluquería y junto a su esposo, Manuel Gualiche, que se dedica a las reformas, hacen verdaderos malabares para llegar a fin de mes.
El pequeño Manuel lo sabe y por eso “no exige mucho”, sin embargo, su madre sabe que quiere “la mochila de un dibujito que está ahora en la televisión, pero si la del año pasado le sirve, no le vamos a comprar otra.
No hay dinero, sólo los libros y cuadernos son siquiera 250 euros”.
Según el último estudio, El coste de la vuelta al cole de la Unión de Consumidores (UCE), supone al inicio del año escolar una inversión para los padres de 209 euros, si sus hijos asisten a un colegio público, y 1.374 euros, en el caso de los privados.
La Federación de Usuarios-Consumidores Independientes (FUCI) considera que el inicio de las clases en un colegio público supone un coste aproximado de 477 euros por alumno.
En promedio, las asociaciones ubican el gasto en los 500 euros.
Tanto si hablamos de una cifra o de la otra, el desembolso de la vuelta a clases en las economías domésticas se hace duro y en hogares golpeados por el desempleo, casi imposible.
REUTILICE: ESTÁ DE MODA
Desde las asociaciones de consumidores advierten que la publicidad es el gran enemigo de los bolsillos paternos y recuerdan mantener en mente las ‘4R’ de la ecología y el ahorro: reducir, reciclar, reutilizar y reparar.
Ada lo tiene claro, ella mandará a Manuel al colegio con ropa y zapatos ya usados (“¿quién dice que hay que estrenar todo cuando se regresa al colegio?”) y arreglará lo que haya que arreglar para que le dure un poco más.
Con ella coinciden todos los expertos en finanzas domésticas que insisten en que el cuidado del medio ambiente nos ha llevado a una práctica que nunca se debió perder: la de reparar lo que se ha dañado pero aún sirve y reutilizar las cosas de los hermanos o parientes mayores.
En ese sentido, la recomendación es crear conciencia en los niños de que no es mejor el que tiene las cosas más nuevas, sino el que más ayuda a la naturaleza reciclando lo usado y, de paso, aliviando la economía de sus pobres padres.

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