Volver al trabajo no tiene por qué ser deprimente
Irritabilidad, ansiedad, insomnio y falta de concentración son algunos síntomas del llamado síndrome postvacacional. No se trata de una enfermedad incurable, sino de una serie de altibajos al regresar a la rutina después de la temporada de descanso.
Algunos estudios señalan que este síndrome tiene que ver con la insatisfacción que produce la vida laboral: muchos sienten que su trabajo no llena sus expectativas ni es acorde con sus habilidades y si a esto se suma que trabajar se asocia con estrés, el cuerpo y la mente tardan en acoplarse a la realidad cotidiana.
Las molestias deben desaparecer en una o dos semanas, pero si los síntomas continúan es probable que haya un trastorno psicológico o una depresión y en ese caso hay que acudir a un especialista.
RECOMENDACIONES
Conviene hacerse una idea, días antes, de que pronto habrá que volver al trabajo y para ello es útil cambiar de horarios paulatinamente, usar el despertador en los últimos días de vacaciones y dormir un poco más. En el caso de los niños es importante que los padres les acostumbren a unos horarios parecidos a los que tendrán cuando retornen al colegio para que la actividad escolar no sea repentina.
Es aconsejable mantener una alimentación equilibrada y practicar deportes porque se ayuda al cuerpo a liberar toxinas. Dentro de los alimentos sugeridos están las ensaladas, que ayudan a regular el sistema nervioso; los frutos secos que dan vitalidad y los cereales, que mejoran las funciones digestivas. Para mejorar el estado de ánimo es necesario asumir una actitud positiva y tener confianza en uno mismo, en las propias capacidades para ejercer mejor el trabajo, aspirar a ascensos o plantearse un cambio de actividad en este nuevo periodo.

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