Que la entrevista laboral no sea un obstáculo
Las temidas entrevistas de trabajo pueden convertirse en un paso agradable hacia la consecución de ese puesto tan deseado si se toman en cuenta algunas pautas.
Antes de la entrevista es importante informarse sobre la empresa en la que aspira a trabajar porque los seleccionadores saben diferenciar entre los que se han esforzado por buscar información acerca de la empresa y los que acuden sin ninguna preparación.
Revise su currículo para estudiar sus puntos débiles y piense en argumentos para defenderse; también es básica una buena apariencia física que denote pulcritud y seriedad. Ser puntual es muy valorado porque demuestra interés y responsabilidad. Los expertos sugieren que el entrevistado asuma una actitud participativa, es decir, que no responda con monosílabos, que mire al entrevistador a los ojos y que no interrumpa.
Pensar antes de contestar, es clave. Eso de criticar a sus antiguos empleadores, insistir en que necesita el trabajo con urgencia (así sea verdad) o de negarse a responder preguntas sin ninguna justificación no son buenos síntomas.
FIRMEZA
Algunos entrevistadores utilizan preguntas-trampa del tipo “si va de viaje con su novio/a ¿pide una o dos habitaciones?”. Obviamente el tema es irrelevante para el trabajo al que aspira, así que hágale saber a su entrevistador con firmeza, pero sin grosería. Así demostrará su control emocional.
La actitud corporal también dice mucho del entrevistado. Sentarse al borde de la silla puede sugerir inseguridad, cruzar los brazos da señales de estar a la defensiva y no mostrar ningún entusiasmo por el trabajo ofrecido señala demasiada autosuficencia.

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