La locura llegó con Prince Royce
- Se presentó en Madrid en medio de la euforia de sus seguidoras.
- Este neoyorkino, de padres dominicanos, es el boom de la bachata.
La discoteca Ozona de Madrid está a reventar. Ya no cabe ni una aguja. Impacientes fans gritan el nombre de Prince Royce, mientras un dj convertido en animador pide calma y anuncia que en pocos minutos el artista estará compartiendo con todos sus canciones.
En un camerino pequeño, vestido con una camisa a cuadros y una visera gris, Prince Royce espera impaciente el momento de salir a escena.
Antes de abandonar su refugio, los guardaespaldas de la discoteca alistan la salida. Hay que brindarle la máxima protección al joven cantante.
“Las niñas están locas. Hay que tener cuidado al salir porque se le van a lanzar. La euforia es total”, dice uno de los miembros de seguridad, que grita después: ‘pilas, ya llegó el momento’.
Inmediatamente Prince Royce se instala en un corredor de hombres fuertes capaces de derribar una pared.
El griterío no se hace esperar y el artista sube a la tarima y arranca su esperado recital. Las jóvenes enloquecidas le tiran besos, lo miman, le dicen guapísimo. Canción tras canción, el bachatero demuestra que tiene carisma y pulmón suficiente para no rendirse.
El recital termina y el calor en Ozona es infernal. No hay espacio ni para acomodarse. “Hay que sacar como sea al joven de 21 años”, replica su mano derecha, Ángel Vásquez.
Como fieras que han visto una presa difícil de escapárseles, sus seguidoras lo arañan, lo jalan, le tratan de quitar su talismán: su visera. Él se la quita y la empuña en sus manos y se aferra a alguien que le brinda sus hombros.
Prince Royce suda a chorros. Hace un gesto de desesperación. Siente que el aire se le va, que de ahí no sale, pero esos hombres grandes que lo salvaguardan codean a todo aquel que interrumpe su camino.
Esos segundos para llegar nuevamente al camerino se vuelven horas. Hasta que por fin un claro se vislumbra. Prince Royce está a salvo. “Diablos, ¿estás vivo o estás muerto? ¡Has armado la grande!”, grita una figura morena de casi dos metros.
Prince está sin aire. Pide agua y mira a su alrededor. Todo lo que ve son personas que lo rodean, que lo miran, quizás extrañados e impactados con lo vivido.
“En los tres años que llevo en esta discoteca nunca había visto algo parecido. Y eso que han venido grandes estrellas de la bachata”, replica un encargado de Ozona.
Pasados unos minutos, Prince Royce ve todo más claro. Dice que en un momento se vio sin fuerzas. “Las piernas no me daban. Creía que no iba a salir de esta”.
VENDÍA MÓVILES
Con un álbum homónimo, este joven talento que antes vendía telefonía móvil, es considerado por la crítica como una tromba musical capaz de enfrentar de tú a tú a Aventura, los bachateros que no paran de ganar fama y dinero.
En entrevista a Latino, Prince Royce recordó que para llegar hasta aquí apostó por su futuro. Pagó 6.000 dólares para producir la maqueta de su primer disco.
Hasta que apareció Sergio George, uno de los productores más exitosos del mundo de la música latina, quien sin dudarlo puso todo a su disposición.
A partir de ahí vinieron horas de grabación y un álbum que se ha constituido en un boom en muchas partes del mundo. La mayoría de los temas son bachatas de su autoría que se balancean con otros ritmos contemporáneos como el pop y el rithm & blues.
Su tema 'Stand By Me', del mítico Ben E. King, lo llevó a la primera de cambio a sonar en las emisoras de Estados Unidos, Colombia, Venezuela, México, Ecuador y Perú.
“Esta preciosa canción entró a última hora en el disco. Y fíjate, fue la que me dio la oportunidad de salir del anonimato. Ahora el tema que estoy promocionando es 'Corazón sin cara', una melodía de mi autoría, la cual es una historia romántica que habla de que el corazón no se fija en la belleza, sino en los sentimientos”, declara este joven cantante horas antes de su primera prueba de fuego en España.
EMPRESARIO CON OLFATO
El promotor musical que pegó a Aventura en España, Antonio Luna, es ahora el encargado de llevar la carrera discográfica de Prince Royce en Europa.
Luna ha vuelto a imponer su juego ganador. Ha tocado las puertas de aquellos que le tendieron la mano con Aventura para llevar a Prince a la cima del éxito.
Y su apuesta no ha sido en vano. Por el contrario, su pupilo sabe lo que quiere y lo que desea. Tiene humildad, carisma y ante todo –por ahora– no se le ha subido la fama a la cabeza, un factor a su favor que lo hace más terrenal y alejado del egocentrismo de Aventura.
Especial bachata





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