El Valle del Chota, un lugar donde cualquier niño quiere ser un 'Tin'
- De esta región nacen los mejores jugadores de Ecuador.
- La escuela de fútbol del futbolista Agustín, el 'Tin', Delgado enseña a los chicos a jugar al fútbol.
- El Valle del Chota era una gran hacienda donde llegaron los esclavos de África que fueron comprados por los terratenientes.
Cinco pequeños de tez morena juegan al fútbol con una pelota pinchada. Sus piernas, sus brazos y sus caras están llenas de polvo. Su cancha de fútbol es una de las calles de tierra y piedra de El Juncal, en el Valle del Chota, a tres horas de la ciudad de Quito, la capital de Ecuador.
Se trata de Alexis (de 9 años), Xavier, Johnatan y Manuel (de 11) y John (de 12), quienes pertenecen a la escuela de fútbol de Agustín, el “Tin”, Delgado. De lunes a viernes, desde las tres de la tarde hasta las cinco, bajan a la cancha de tierra que está junto al río Chota y con ayuda de algunos profesores practican el fútbol.
Ellos, al igual que 250 niños más, entrenan desde hace cuatro años cuando se abrió la escuela de el “Tin”, bajo la dirección de sus dos hermanos. La cancha que ahora es el escenario de esos entrenamientos era un terreno lleno de maleza de propiedad de una de las tías de Agustín Delgado. Él compró ese espacio con la finalidad de poner una escuela de fútbol para que todos los niños de las ocho comunidades del Valle del Chota (Juncal, Mascarilla, Pusir, Tumbatu, Carpuela, Chalguayacu, Pichucho y Caldera) asistan sin tener que pagar un sólo centavo. De comunidad a comunidad existen cinco minutos de viaje en auto.
La escuela de fútbol tiene cinco categorías que comprenden desde los 8 años hasta los 18. Para los menores de 8 las puertas no se cierran. También cuentan con un entrenador que los prepara. Por el momento, todos los niños entrenan en ese campo. Según Plutarco de Jesús, uno de los entrenadores, en un futuro cada categoría contará con una cancha de índor fútbol (parecido al fútbol-sala). Alexis, Xavier, Johnatan, Manuel y John no se cansan de jugar a la pelota pese a que el sol no da tregua (28 grados).
Todos ellos tienen un sueño en común: llegar a ser admirados como Agustín Delgado, quien también se forjó en las calles de tierra, polvo y piedra de El Juncal. Estos cinco pequeños comparten el balón pinchado y demuestran sus habilidades con la pelota (pases, cabezazos). Así llegan hasta otra cancha de la comunidad que está cubierta de tierra y de pequeñas piedras. Las casas que rodean esta cancha y en general las que conforman la comunidad de El Juncal son, en su mayoría, de adobe, teja y piso de tierra. Muy pocas, un 30 por ciento, son de cemento.
La mayoría de la viviendas tienen agua y energía eléctrica. Manuel se coloca en el arco y está atento a las jugadas de sus compañeros. No quiere que ninguno de ellos le haga un gol. El resto de pequeños se luce en la cancha y demuestra todo lo que ha aprendido en la escuela de el “Tin”. Una de las cosas que no se les olvida al momento de jugar es que siempre deben hacerlo compartiendo el balón con su compañero. En la escuela les enseñan a no ser individualistas, a respetar a sus compañeros, a ayudar al que lo necesita, a llevarse bien entre ellos, a saludar a los mayores, entre otras cosas.
Estos cinco pequeños admiran al “Tin” porque no es un jugador individualista. “Él tiene el balón y siempre trata de compartirlo con sus compañeros de cancha”, dice Manuel. A sus mentes también llegan los nombres de Ulises de la Cruz, Édison Méndez, Iván Kaviedes, Iván Hurtado, Antonio Valencia, entre otros. Todos ellos también son admirados por los pequeños de El Juncal, “porque estos jugadores son los mejores de la Selección”. El mejor regalo que pueden recibir estos cinco pequeños en Navidad es estrechar la mano del “Tin”. Él llega en esa época y a veces en otras para saludar a los pequeños que posiblemente serán los futuros seleccionados de Ecuador.
Los más guapos
Dalixa, una niña que también juega al fútbol, no está en la escuela, pero tiene gran habilidad con el balón. Se luce con la pelota mientras juega descalza con sus amigos en una de las calles del barrio. Repite que los más guapos de la “Tri” son: Ulises de la Cruz porque tiene un cuerpo musculoso y “una mirada linda”, y Édison Méndez porque tiene “una cara bonita”. Lo quieren porque en Navidad, como el “Tin”, llega con regalos y caramelos.
Los esclavos se quedaron
Pablo Delgado, primo del “Tin”, cuenta que el Valle del Chota era una gran hacienda hasta donde llegaron los esclavos de África que fueron comprados por los dueños de las tierras. Estos esclavos trabajaron duro por muchos años y cuando sus patrones los indemnizaron algunos pidieron dinero y otros lotes de terreno. “Los que pidieron tierras lograron salir adelante con el cultivo de frijol, alverja, tomate, pepino, pimiento, pepinillo y ají”, comenta Pablo Delgado.
Los hombres y las mujeres se enamoraban, se casaban y tenían hijos. Es así como se fueron conformando estas comunidades en el Valle del Chota, donde sus costumbres nunca dejarán de existir. “Los negros de El Juncal somos saludables porque comemos siempre arroz con frijol y los fines de semana, carne. Somos fuertes porque desde pequeños hemos tenido que dedicarnos a la agricultura”, dice el hermano del “Tin”.
“El fútbol siempre ha existido en El Juncal, nosotros siempre hemos jugado sin zapatos y en terrenos llenos de piedra. Eso nos hace más resistentes y diferentes al resto”, comenta orgullosamente Pablo. El primo del “Tin” es también consciente de que la única forma de que los hombres de El Juncal sean reconocidos es siendo parte de un equipo de fútbol. De lo contrario, dice, “seguiremos siendo una comunidad olvidada donde nos hace falta adoquinamiento, infraestructura, mejor educación y atención médica”.
Grandes figuras
Jugadores que hacen parte de la Selección Nacional y que juegan en equipos de la Liga Ecuatoriana han salido de esta alegre, cálida y humilde cantera del fútbol ecuatoriano como Ulises de la Cruz, Édison Méndez, Raúl Guerrón, Geovany Ibarra, Kléber Chalá, entre otros. Pero el más importante y querido por las casi 300 familias que residen en El Juncal es la gran estrella y espejo en el que todos los niños se fijan: Agustín, El Tin, Delgado.





Comentarios (3)
Deja tu comentario05/Aug/2010 | 13:25
¡Me fascinó este artículo! Gracias por colgar cosas así, son muy necesarias y llenan de optimismo.
05/Aug/2010 | 12:04
Me encantan este tipo de reportajes. Es interesantísimo. De hecho, después de leerlo, me han entrado ganas de ir a conocerlo. Hay tantos sitios a los que hay que ir antes de morirse... Y lo peor es que sé que es imposible que conozca todos.
05/Aug/2010 | 11:13
Lindo reportaje, suerte a todos esos hermosos niños