"Tengo pesadillas con mi esposo desde la matanza de México "
- Una ecuatoriana que vive en Madrid espera noticias de su marido.
- No sabe nada de él desde hace dos meses, cuando estaba a punto de cruzar la frontera con Estados Unidos.
Lo último que supo María de su esposo es que estaba en el pueblo mexicano de Aguas Prietas, en la frontera con Estados Unidos.
Era el 11 de julio y mientras España vibraba con la final del Mundial de fútbol, María temblaba de miedo en Madrid.
La pesadilla había comenzado unas semanas antes con una llamada telefónica de la Embajada ecuatoriana en Guatemala.
“A su marido lo han dejado abandonado aquí”, le dijo una voz diplomática al otro lado de la línea.
En ese momento María entendió por qué Luis no contestó el móvil cuando lo llamó por el día del padre: se había lanzado a recorrer el largo y peligroso camino que conduce al sueño americano.
El teléfono volvió a sonar una semana después. “¡Logré llegar a la frontera!”. María sintió que en ese momento el alma le volvía al cuerpo. Era su compañero. Estaba sano y salvo, pero sin un centavo. Le mandó doscientos euros para que pudiera comer y dormir en un hotel.
COYOTES AL ACECHO
Como en todos los pueblos de frontera, los coyoteros empezaron a rondar a Luis. Ofertas a la salida de los hoteles de inmigrantes: “yo te llevo por mil dólares”. “Yo por tres mil y te consigo trabajo en Chicago”.
El ecuatoriano ya había perdido todo su dinero cuando se quedó varado en Guatemala, así que María tiene que hacerle otro giro.
Empieza entonces una confusa cadena de llamadas y mensajes en los que Luis le cuenta que le han quitado la plata, que lo van a echar del hotel, que los coyoteros ahora exigen más dólares.
María se angustia, no sabe qué hacer. Los días se le pasan en consultas con sus amigas, en temores, en noches sin dormir.
Finalmente, hace un giro de mil euros a nombre de la persona que llevaría a Luis a Estados Unidos. Ahora sólo quedaba esperar.
La llamada llegó el día de la final del Mundial: “me echaron del hotel, estoy en la casa de inmigrantes, no puedo hablar más”, le contó un lloroso Luis.
Casi dos meses han transcurrido. España ya olvidó la fiebre futbolística. María sigue esperando.
Sus noches están llenas de pesadillas desde que vio la noticia de la matanza de setenta y dos inmigrantes en el estado mexicano de Tamaulipas.
“No es que yo diga que él estuviera ahí… pero ya no sé qué pensar”, cuenta con la voz quebrada.
Los familiares de Luis en Ecuador aseguran que no saben nada de él, aunque reconocen que estaban alejados desde hace tiempo. Aún así, muestran su preocupación por la suerte de su suegro y tío.
LA SENAMI INVESTIGA
El caso ya se encuentra en conocimiento de la Secretaría Nacional del Migrante ecuatoriano (Senami), que ha enviado a Quito los datos de Luis para que se han cotejados con los nombres de los ecuatorianos asesinados en Tamaulipas.
“Lo primero es comprobar que esta persona no se encuentra en el listado de fallecidos”, asegura Óscar Jara, representante de la Senami en España.
“Después tenemos que buscar indicios que permitan pensar que ha sido víctima de trata de personas, de esta manera podríamos activar el protocolo para localizarlo. Eso sí, nosotros tenemos que respetar el derecho a la intimidad de esa persona, lo que limita nuestra capacidad de actuar”, añade Jara.








Comentarios (2)
Deja tu comentario02/Sep/2010 | 14:09
Muchos ánimos Maria. Recemos por ella y por los que se juegan la vida pasando fronteras
02/Sep/2010 | 14:08
Y no le pueden ayudar en su embajada o en su embajada en Mexico? Es un drama lo que nos toca vivir...