Peruano muere por España
Luzmila Seminario, en el caserío Chapica Campanas, en la provincia peruana de Piura, escuchó la voz de su hijo el 11 de junio pasado, cuando él partía al otro lado del mundo como parte del contingente militar español que colabora con la reconstrucción de Afganistán. Él prometió a su madre que volvería en octubre, pero su muerte quebró aquella promesa.
La noticia de la muerte la recibió su esposa Saira en Madrid: el soldado Jorge Arnaldo Hernández Seminario, de 26 años, perdió la vida en la provincia afgana de Farah el 8 de julio, cuando un artefacto explosivo estalló al paso de su patrulla. El Ministerio de Defensa informó que el vehículo en el que viajaba Jorge era el primero de una columna de nueve.
La Policía de Farah dijo que la explosión se produjo por una mina vieja, pero el grupo talibán se atribuyó el ataque.
Saira Jimenez, la esposa del soldado caído, se autoimpuso la tarea de trasmitir la noticia a los padres y hermanos de su esposo en Piura.
Para Saira fue revivir un dolor del pasado, pues cuando ella era una niña sus padres fueron asesinados por miembros de Sendero Luminoso. Ella y sus cuatro hermanos sobrevivieron a esa pérdida y crecieron en el orfanato de Ayacucho, donde entablaron una relación estrecha con la ONG española Amigos de Ayacucho, que apoya la labor del orfanato.
Por medio de esta organización, Saira y dos de sus hermanos emigraron a España, pero, antes, ella contrajo matrimonio con Jorge, quien había llegado a Ayacucho siendo parte del Ejército Peruano.
La pareja se separó durante unos meses, pero luego se reunió en Madrid. Pasó poco tiempo antes de que Jorge nuevamente se enrolase en las filas de la milicia, esta vez para defender la bandera española. Ingresó en la Brigada de Paracaidismo en el 2003.
SOLDADO ECUATORIANO
La patrulla que fue atacada en Afganistán estaba conformada por cuatro militares más, quienes retornaron a España a los dos días del suceso. Uno de los soldados era el ecuatoriano Carlos Iván Macías Morán, de 21 años. Él y los otros sufrieron quemaduras, sobre todo, porque trataron de sacar al soldado Hernández del vehículo militar en llamas.
Carlos es hijo único y fue recibido por su madre, Carmen, y su novia, Marion, en la base militar de Torrejón de Ardoz. El joven lamentó no asistir al funeral de su amigo, pero estaba ingresado en el Hospital Militar. Sin embargo, con su novia envió un mensaje para la viuda del soldado peruano.
Saira no habló mucho durante el funeral que se realizó el martes 11 de julio. La menuda mujer sólo sollozaba mientras sostenía la bandera de España, la medalla al mérito que recibió su esposo y la boina de él.
Una persona cercana a la familia comentó en el funeral que el plan de la pareja era casarse por la iglesia. En noviembre iban a viajar a Perú.
Las salvas militares pusieron fin a la ceremonia castrense, en la Brigada de Paracaidismo de Alcalá de Henares. Luego el ataúd, la viuda y los hermanos de ella viajaron a Perú en un avión militar. En Chapica Campana, Luzmila esperaba a su hijo. Lo esperaban también su padre y sus siete hermanos, sus compañeros de colegio y los del club Alianza Cautivo, que colocaron la bandera del equipo sobre el féretro.
LATINOS EN EL EJÉRCITO ESPAÑOL
Desde el 2002, el Ejército Español permite el acceso a extranjeros
- 3.275 soldados de los 76.200 que forman las Fuerzas Armadas Españolas son latinos.
- Los soldados ecuatorianos ocupan el primer lugar de los extranjeros con 1.427 efectivos, seguidos de Colombia con 1.241 y Bolivia con 148. Además, hay 123 peruanos, 90 venezolanos y 84 dominicanos.








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