Miedo en las calles: llegan las expulsiones express
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- Aumentan los casos de personas que van de la comisaría al aeropuerto en tres días.
- Los abogados advierten que la Policía puede enviarlo a su país en tiempo récord si tiene una orden de expulsión ratificada.
Juana empezaba a ser feliz a las 7 de la tarde. A esa hora entraba Richard, su novio y el padre de la criatura de cinco meses que lleva en su vientre.
“Ya llegué”, era la consigna, el santo y seña de que la Policía no lo había detenido en la calle para pedirle papeles.
Juana rezaba todos los días para que no le pasara nada. “Tal vez ese jueves recé menos y por eso lo cogieron”, se culpa llorosa.
Richard cayó en una redada en el barrio madrileño de Usera y en ese momento se detuvo la vida de Juana.
“Ahí está en el refigerador la comida que le había preparado ese día. Ya está dañada, pero no soy capaz de tirarla porque era su cena”.
Richard fue llevado a los calabozos de la comisaría de Aluche, no al Centro de Internamiento (CIE) donde su novia lo estuvo esperando hasta las 2 de la mañana.
Su expulsión express ya estaba en marcha. Juana regresó al CIE el viernes para intentar visitarlo. No aparecía en la lista de internos. Volvió a intentarlo el sábado. Tampoco.
De repente, una llamada en su móvil: “¡es Richard, lo soltaron!”, pensó. “Me llevan a Barajas, me van a mandar a Bolivia”, fue el escueto mensaje de su novio.
Un taxi de cuarenta euros al aeropuerto para abrazarlo por última vez. Una sensación de que la vida se le rompía justo cuando habían comprado la cuna y los primeros vestiditos del bebé.
“Lo busqué por todo el aeropuerto. Le rogué a un Policía que me permitiera despedirme, que no me negara el derecho a verlo. El agente me miró de arriba abajo y me respondió: ustedes ven demasiadas películas americanas y creen que tienen derecho a todo”.
Diez horas después, Richard aterrizaba en Santa Cruz de la Sierra con la misma ropa de carpintero con la que había salido a trabajar el jueves. “Incluso tenía el taper de comida que y le había mandado”, comenta Juana.
Todavía en estado de shock, Juana comenzó a juntar las piezas del rompecabezas para entender por qué a su Richard se lo habían expulsado en tiempo récord.
Una funcionaria de extranjería de Aluche se conmovió con su desesperación y le explicó que él tenía dos cartas de expulsión archivadas, pero que la tercera estaba en firme, lista para ejecutarse.

“Pero mi abogada me dijo que la había recurrido”, insistió Juana. “¿Tiene algún prueba de ese recurso?”, le preguntó la funcionaria. “No”, le respondió después de revisar la organizadísima carpeta en la que guarda todos los papeles de extranjería de Richard.
El caso de Juana no es aislado. A Juan Carlos, también boliviano, lo agarraron en una redada en Móstoles (Madrid).
En la comisaría le advirtieron: “tienes un proceso de expulsión abierto”. “Lo tengo recurrido y estoy esperando el juicio contencioso”, le espetó Juan Carlos.
De nada valió. En dos días estaba en el aeropuerto de Barajas, listo para ser deportado. Decidió resistirse hasta que el avión salió sin él. Ahora está en la calle, sin ningún papel, “en un limbo legal absoluto”, denuncia.
Al chileno Francisco lo detuvo la Policía en Alcorcón cuando se dirigía a recoger sus niños en el colegio. De nada valieron las súplicas de un padre desesperado.
Sus hijos se quedaron esperándolo hasta que los profesores llamaron a la madre para que los recogiera.
Al igual que al boliviano Juan Carlos, a Francisco lo llevaron directamente a las celdas de la comisaría.
Según la familia, los agentes policiales sólo se comunicaron con ellos a las 11 de la mañana del día siguiente. “Me dijeron que le llevara una maleta a Francisco porque iba a ser deportado esa misma tarde”, afirma su madre.
A las 7 de la mañana del día siguiente, Francisco fue subido a un vuelo con destino Santiago de Chile. “No tuvo asistencia de abogado ni le dejaron cambiar de ropa. Esto es un abuso”, cuenta indignado su hermano.
La familia ha contratado a un abogado para esclarecer lo que consideran una injusticia absurda: “un chico que creció aquí, con hijos que nacieron en España y trabajador no puede ser tratado de esta manera”, opina la madre de Francisco.
El letrado Pablo Nieto ha denunciado a los agentes de la comisaría de Alcorcón por no prestar asistencia legal al joven chileno.
“Francisco tenía una carta de expulsión en firme, aunque él no lo sabía. La práctica habitual de los policías es no asignar abogado de oficio cuando la persona ya cuenta con un expediente de expulsión vigente”, explica Nieto.
Según el jurista, la expulsión express es un procedimiento habitual cuando la Policía detecta que un inmigrante ya tiene una carta de expulsión en firme.
“Por eso hay que ser tan cuidadoso con todo lo de extranjería, la gente se tranquiliza cuando salen de comisaría con una carta de expulsión. Eso no se puede descuidar”, recalca el abogado.
Para Nieto, la rapidez en la deportación no constituye una irregularidad. Negar la asistencia legal, si. “Esa vulneración es lo que nosotros estamos denunciando”, añade.





Comentarios (5)
Deja tu comentario2/Ago/2010 | 23:31
¿No decís que en los CIEs tratan mal a la gente? Pues directos al aeropuerto y puerta. ¿No dicen que con los billetes de ida y vuleta las idas van llenas y las vueltas vacía? Para algo bueno que hace Zapatero, bien está. Nunca deberían haber legalizado un millón de alienígenas. Eso no ha hecho más que agravar el problema y que vengan más.
25/Jul/2010 | 21:20
en mi pais se llama eso
AJO y AGUA
ajoderse y aguantarse,tendrian que ser mas duras las leyes.
una cosa por que no leen las normas de uso
25/Jul/2010 | 21:03
es increible lo que esta sucediendo en españa y nadie hace nada por parar esta persecucion a los inmigrantes sin papeles.será que en españa lo que hace falta es que los inmigrantes sin papeles comiencen a quemar carros como lo que secedio en paris? y asi de esta manera hacer valer los derechos?.hasta cuando tanta sinverguenzura de la policia española.
23/Jul/2010 | 08:15
Y qué lo digas...
22/Jul/2010 | 18:55
es una vergüenza. después nos sorprenden las leyes estatales de Arizona cuando aquí hay derechos individuales que no se respetan