Los vendedores de comida ecuatoriana se unen
- Todos son vendedores de la Casa de Campo.
- Aún tienen que esperar un mes para su constitución legal.
- El proceso ha tardado casi seis meses.
La Asociación de Vendedores Ambulantes y Promotores de la Cultura Gastronómica Ecuatoriana, que se formó para buscar una salida a la venta ambulante, está de enhorabuena porque tras mucho tiempo intentando unirse, por fin ya se han constituido en asociación.
Las 53 personas que se han unido forman parte de la comisión de vendedores que vendían en la Casa de Campo lo que podían, como era el caso de Jhonny Parra (foto izquierda) o Martha Sisa (foto abajo derecha).
Para conseguir este proceso de unificación, la directiva presentó toda la documentación en el Registro Nacional de Asociaciones del Ministerio de Interior el 26 de agosto y tiene que esperar un mes para estar constituida legalmente.
El proceso de formación de esta asociación ha llevado una duración de casi seis meses.
Los problemas con la Policía
Cuando el bolsillo apretaba, aquellas personas que tenían tiempo libre y que necesitaban dinero, optaron por la venta ambulante en zonas como el Parque del Oeste. Sin embargo, surgieron varios problemas, tal como cuenta Guillermo Imbaquingo: “hubo descontrol, no se respetó el medioambiente, se pegaba publicidad en los árboles y las personas se quedaban hasta la madrugada bailando, con la música a todo volumen”, recuerda Guillermo. “Nos llegaban volantes que decían que nos regresáramos a nuestro país, a nuestra aldea”.
La presión de los vecinos de la calle Pintor Rosales, una de las zonas más caras de Madrid, desplazó a los ecuatorianos a Casa de Campo. Allí se juntaron con los que salieron de El Retiro y los problemas con la Policía se recrudecieron. “Éramos unos 80 vendedores y unas mil personas cada fin de semana”. Imbaquingo, sin embargo, cuenta que siempre estuvo presente “la buena voluntad de llegar a un acuerdo”, pero nunca contaron con el apoyo de las autoridades locales.
Además, existía el problema de que para comerciar con comida se necesita tener el carné de manipulador de alimentos, elemento del que no disponían los ecuatorianos.
La ayuda de la Senami
Por eso, la Secretaría Nacional del Migrante (Senami) se unió a la iniciativa de los vendedores el 23 de junio. El 29 de julio se convocó a todos los vendedores de Casa de Campo al Centro Cívico Meseta de Orcasitas. Allí básicamente se les invitó a formar parte de la asociación y concienciarse de que para evitar los roces con la Policía hay que cumplir con ciertas normas como recoger la basura que genera su actividad en el parque.
Paralelamente la Senami ya había iniciado los cursos de manipulación de alimentos para evitar que la Policía utilice el argumento de que no pueden vender comida sin poseer un carnet de manipuladores de alimentos. Un total de 204 personas realizaron este curso impatritod por Sanromán Consultoría y Formación, financiado por la Senami.
La directiva provisional la integran 11 personas: el presidente es Guillermo Imbaquingo, que lleva 11 años vendiendo comida ambulante. Los otros integrantes son Jhonny Parra, vicepresidente; Martha Sisa, tesorera y Juan Guamán, secretario.








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