Los sin papeles se rebelan
Que les traten como humanos, no como a perros”, es la frase que pronuncia Paulina Luna, una mujer ecuatoriana cuyo esposo pasó por el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Aluche y fue expulsado después de 38 días de haber sido detenido.
Vicente Burgasí, de 40 años, fue deportado hace 15 días y su testimonio es la prueba del trato vejatorio al que son sometidas las personas extranjeras que no tienen papeles.
“Lo peor es el trauma psicológico que vivimos a diario, cada vez que suenan las puertas y empiezan a llamarnos por los nombres.
“Hay turnos de guardias que son malos y que nos amenazan, diciéndonos: mañana ya sale el vuelo a tu país”
Vicente cuenta que la mayor parte del día la pasan encerrados en las celdas, que albergan a ocho personas, y que no les sacan ni cuando quieren ir al baño: “nos toca desocuparnos en la celda, en bolsas plásticas o botellas”.
Al maltrato en el interior del CIE se suman las agresiones en el aeropuerto de Barajas, cuando los extranjeros están con un pie en el avión para ser deportados.
Vicente estuvo dos veces en Barajas. La primera vez puso resistencia cuando estaba frente a la escalerilla del avión. Su castigo fueron golpes, insultos y pasar todo el día en las salas para extranjeros en el aeropuerto.
Para la segunda vez los agentes se prepararon mejor. Le quitaron los cordones y su cinturón y lo amarraron. Además le colocaron cinta adhesiva sobre la boca y una mascarilla de las que usan los pintores para protegerse.
Con todo eso, Vicente fue subido al avión. Cuando la nave estaba en el aire fue desatado, por pedido de él mismo, que empezó a sentir que su cuerpo estaba como amortiguado. Ese es el protocolo de actuación de la Policía.
Los personas que integran la red social Ferrocarril Clandestino y la Oficina de Derechos Sociales del Patio Maravillas han estado cerca a estos dramas humanos y esta semana denunciaron los tratos vejatorios en los CIES.
Paralela a esta acción, un total de 40 internos iniciaron una huelga de hambre en el interior del centro de Aluche, aunque la Confederación de Policía Española negó todo, pero aceptó que lo que hubo fue una revuelta de los 90 internos que al momento están en el CIE, quienes se negaron a subir a sus habitaciones, porque tenían una serie de quejas que hacer llegar al director del centro.
Al cierre de esta edición, una mujer ecuatoriana insistió en que la medida de hecho se mantiene en Aluche, aunque el número de personas en huelga de hambre ha disminuido. Su esposo, A.N., que lleva 28 días detenido, es uno de los huelguistas, que como el resto es amenazado con la expulsión inmediata. Ella sólo pide “un trato más humano para los detenidos”.
PROTESTA
Para pedir el cierre de los CIE, entidades sociales convocan a una manifestación este sábado 12 de abril, en el metro Aluche, a las 18:00.








Comentarios (1)
Deja tu comentario01/Aug/2010 | 23:40
A QUEMAR COCHES A IGOS INMIGRANTES. a que mar coches como en paris para hacer valer vuestros derechos.