A esta abuelita de 88 años España no la dejó entrar
- Ada Ghiara, argentina, venía a visitar a su hijo Hugo como hace cada año desde hace 33.
- Hubo que llamar a un médico porque ella no aguantó la angustia.
- La deportaron por no poder demostrar medios económicos para cada día de estadía en España.
Todos los años, desde hace 33, Ada Ghiara prepara con ilusión su maleta y se despide de sus amigas del barrio y del frío que a esas alturas hiela Buenos Aires.
Todos los años, desde hace 33, Hugo Rodríguez Ghiara, prepara con ilusión el viaje de Málaga a Madrid para recibirla “como si fuera la primera vez, el encontrarnos, el abrazo entrañable y esa alegría del tiempo que vamos a compartir”.
Treinta y tres años entrando sin problemas a España no prepararon a Ada para lo que le sucedería el pasado 6 de julio en Barajas.
Tampoco Hugo estaba preparado. Por eso después de esperar con su hermana una hora ver “la silueta de mamá que nos mira y nos une” se empezó a preocupar.
Y llegó la llamada de la otra hermana: estaban retenidas en inmigración y no las iban a dejar entrar.
“Quizás cuando vean que soy su hijo, que soy español, que sus nietos son españoles, que vive mucho tiempo con nosotros todos los años”, pensaba Hugo con el cerebro a mil.
Y para esta familia argentina empezó el periplo desesperado e inútil de tratar de que permitan pasar a un ‘rechazado’ a territorio español, de que esa puerta se abra para esa abuela de 88 años que no entendía, que lloraba y para la que hubo que llamar a un médico cuando no resistió la angustia.
Llamadas, solicitudes, explicaciones, preguntas, ruegos... Nada. La deportación de Ada fue inevitable.
“¿Y la edad? ¿Y los antecedentes? ¿Y los vínculos familiares? Todo eso no importaba nada, la ley es la ley, ¡vaya cobardes! Incapaces de mostrar su rostro, incapaces de sentir o asumir su responsabilidad, un cupo a cubrir, qué vergüenza e inmoralidad”, reclama Hugo con impotencia.
Ese día tampoco dejaron entrar a una madre argentina que venía para la boda de su hija y a 15 personas más cada una con su ilusión, cada una con sus familiares esperando al otro lado del muro blindado y que no pudieron darse ese abrazo porque Barajas lo decidió.








Comentarios (1)
Deja tu comentario19/Aug/2010 | 13:45
Tengo entendido, que no venía con carta de invitación original, ni dinero efectivo y alguna visa...yo no me arriesgaría.