¿Quito capital de la salsa?
- Aumentan las academias de baile en todo el país.
- Los quiteños están decididos a quitarse la fama de malos bailarines tropicales.
A las 11 de la noche el aire no está invitado en la pista del Seseribó, la salsoteca más antigua de la capital.
Los cuerpos se encuentran en sus formas, se acoplan, se aprietan y sudan como si fuera la última noche en la tierra, como si lo único que quedara en esta vida es bailar para alcanzar el cielo.
Los tiempos han cambiado y ahora los ecuatorianos hemos dejado atrás el frío andino para sacudirnos al ritmo de la salsa con pasión.
ADIÓS AL ESTEREOTIPO
“Antes lo raro era encontrar en una fiesta un quiteño que se moviera bien”, nos comenta Cristina Álvarez, alumna de primer año de una de las tantas academias que ahora funcionan en la capital.
Cada centro se esfuerza por ofrecer lo más novedoso, profesores que han participado en torneos mundiales, lo último en ritmos, pasos, etcétera.
La oferta es variada y muchos ya empiezan a reemplazar los gimnasios por unas clases de salsa.
Entre las academias más reconocidas de Quito están Tropical Dance y Dancing Mood, cuyo director, Danny Padilla, se inició a la temprana edad de 10 años en la provincia costeña de Esmeraldas, donde están, supuestamente, los ecuatorianos con más ritmo en el cuerpo.
Danny empieza su clase puntual. La música suena y su figura espigada se contonea suavemente.
Sus ojos negros brillan mientras marca el tempo a sus alumnos, los corrige, se sonríe ante uno que otro que intenta aflojarse, pero que quizá tarden algunos años en llegar a moverse como Danny lo hace.
Parece que el bailarín no tuviera articulaciones, que cada parte de su cuerpo cobrara vida propia.
Pero esto, nos explica, no es innato: son horas y horas de práctica, de cansancio, las que lo han convertido en uno de los mejores bailarines del país.
PREMIOS INTERNACIONALES
Junto a los negros esmeraldeños aprendió a tocar y bailar marimba, el resto fue dedicación diaria y lograr que su padre, un militar de carrera, creyera en él como bailarín profesional.
“Al inicio quizá pensó que yo estaba loco por soñar ser bailarín, pero a la final reconoció mis logros y se dio cuenta de lo valiosa que era la danza para mí”, comenta.
Danny tuvo hace varios años un accidente que afectó gravemente su columna. Los pronósticos apuntaban a que no volvería a bailar nunca más, pero su pasión fue más fuerte y hoy baila un promedio de 8 a 10 horas diarias sin parar.
Además, su academia ha ganado varios trofeos en competencias a nivel mundial que no le deben nada a los históricos mejores bailarines: los colombianos.
UN BUEN NEGOCIO
Danny cuenta que la salsa es un buen negocio en Ecuador. Factura un aproximado de treinta mil dólares al año y en su academia un promedio de 200 alumnos se mueven al son de varios ritmos tropicales.
En Guayaquil, considerada una de las capitales salseras de Sudamérica, hay más de 60 academias de salsa. Los costeños suelen soltarse con facilidad. Además, el boom de los “realities” de baile y canto han hecho que cientos se dediquen al baile.
Danny concluye otra clase. “Mi vida entera se convierte en un gran sueño cuando entro a un escenario, no te digo que los nervios no existan, pero todo a lo que uno se ha dedicado lo expresa como si fuera el último baile”.








Comentarios (4)
Deja tu comentario17/May/2012 | 12:51
Música realmente significa mucho y es la base del disfrute de nadie. Esto nos permitirá ni a nadie estar en forma dentro de la sociedad en la que cada uno está haciendo la competencia para sobrevivir Überwachungskamera.
03/Aug/2010 | 09:55
Viva Quito. ¡La mejor!
02/Aug/2010 | 16:36
Cali es Cali y lo demás es loma, Sandrita
02/Aug/2010 | 14:49
Para nada, la capital de la salsa es CALI!!!!