En Máncora si no sale el sol, no se paga el hotel
- Nuestro corresponsal en Lima, Víctor Juárez, estuvo en Máncora, balneario que enamora por su ambiente, playa y comida.
- El pequeño pueblo de mar tiene un encanto que no se puede transmitir con palabras: hay que ir a verlo.
Sólo unos pocos metros -cuatro a cinco- separan del tibio océano a los hoteles mancoreños.
Desde que sale el sol, a las 6 de la mañana, los veraneantes disfrutan tirados en la arena blanca o dándose un chapuzón y por las noches, cuando la marea sube, las olas tocan las paredes de piedra de los hoteles y el mar acaricia los pies de sus huéspedes.
Si bien a lo largo del día todos están en la playa, por las noches la mayoría se junta en los barcitos y restaurantes que se ubican en la única avenida, la Carretera Panamericana Norte, que atraviesa el balneario y que es la vía internacional que une a Ecuador, Perú y Chile.
Así es Máncora, el destino turístico de playa por excelencia en el Perú: un pueblito de 8.500 habitantes que no duerme.
Aquí todo el mundo es amigo, en un crisol de razas, una extraña mezcla de hippies, surfistas, yanquis, europeos, latinoamericanos y peruanos.
Náufragos todos en esta ‘isla’, que se invitan tragos sin conocerse, que se pasan la voz de una fogata o comparten la misma mesa.
Máncora es el pueblo que rompe la monotonía de la Panamericana Norte.
Así lo sentimos quienes llegamos manejando en auto desde la bulliciosa Lima.
Tras 16 horas de viaje y pasar una zona desértica, la monotonía se transforma en bullicio y diversión al arribar de noche al balneario.
A ambos lados de la vía, cientos de jóvenes disfrutan de la música y el alcohol afuera de los bares y a lo lejos se escucha el ruido de las olas.
La aventura ha comenzado y hay que buscar un hotel…
Los hay por decenas, el pueblo vive ahora del turismo y la pesca.
Desde hace dos décadas el balneario de pescadores comenzó su transformación, la industria hotelera se trasladó a la zona y decenas de familias de escasos recursos también transformaron sus viviendas en hospedajes para mochileros.
Hay hoteles de todos los precios, desde cinco estrellas (180 euros la noche) hasta los de una sola estrella (5 euros la noche).
Es el balneario de la costa peruana que más ha crecido en los últimos veinte años y se ha convertido en el destino favorito de jóvenes turistas, peruanos y extranjeros ansiosos de vivir una fiesta día y noche.
“El día que en Máncora no salga el sol los huéspedes no pagarán la habitación del hotel”.
Esa es la consigna que impuso en el balneario el legendario Harry Schuller, quien fuera presidente de la Asociación de Hoteleros de este pueblo.
Pero esto nunca se ha cumplido, pues en Máncora, ubicado a 1.165 kilómetros de Lima y a sólo 120 kilómetros de la frontera con Ecuador, el sol nunca ha dejado de salir.
Los lugareños se jactan que el verano es eterno en esa localidad.
Y tienen razón.
Schuller, hijo del creador del pollo a la brasa, es uno de los iniciadores que apostaron por Máncora como destino turístico.
Su hotel, Punta Ballenas, es el más antiguo.
Emigró desde Lima cuando era muy joven y dice que se enamoró del lugar, sobre todo cuando avistó ballenas desde la orilla.
Así como él, muchos peruanos emigraron de Lima y otras provincias para anclar en ese edén.
“Uno se enamora de Máncora porque los atardeceres son mágicos”, dice Antonio Rossi, un italiano que se quedó en Máncora para surfear.
Hoy tiene su propia escuela y decenas de alumnos, sobre todo en los meses de enero febrero y marzo, cuando son las vacaciones escolares en el Perú.
Fabiola Valcárcel, limeña dueña del Bar Rojo, que ofrece samba, reggae y más ritmos, dice que el que llega a Máncora es para divertirse. 
Pero los que también gustan de las compras se trasladan a Catacaos (Piura), a dos horas en auto, para apreciar y comprar la artesanía y la filigrana en plata, pues en este pueblo de artesanos y alfareros se trabaja el oro y la plata de forma artesanal y todo se vende a buenos precios.
Y claro también para degustar la comida típica del norte que es, como todos saben en Perú, para chuparse los dedos.








Comentarios (2)
Deja tu comentario29/Aug/2010 | 06:32
MANCORA ES LO MAXIMO, LO CONOZCO Y ME HACE RECORDAR TODO LO VIVIDO AHI
27/Aug/2010 | 13:53
Qué envidia! Para algunos el verano nunca termina... Ver estas fotos recién vuelto de vacaciones es perjudicial para la salud!