¿Cuál es el plato más rico de Venezuela?
- Adentrarse en la gastronomía criolla es sumergirse en un mundo de aromas, colores y sabores variados, una cocina de raíces indígenas y de hereditaria influencia europea.
- Hallacas, arepas, cachapas, pabellón criollo, empanadas, asado negro…
- ENCUESTA: Y tú ¿con cuál de estos manjares venezolanos te quedas?
De norte a sur América Latina se erige como uno de los mejores destinos del mundo para paladares aventureros y estómagos exigentes en calidad, cantidad y variedad. Un lugar imprescindible en el que detenerse a hacer turismo gastronómico es Venezuela.
Adentrarse en su gastronomía es sumergirse en un mundo de aromas, colores y sabores variados, una cocina de raíces indígenas y de hereditaria influencia europea.
Como el carácter de los venezolanos, la cocina de estas tierras caribeñas es la fusión de varias culturas. Su mesa se caracteriza por el uso del maíz, yuca, plátano, ají, granos, tubérculos, caña de azúcar, carnes y aves variadas, de donde nacen platos con un gusto extraordinario.
De entre la enorme variedad hemos seleccionado seis manjares criollos para preguntarte ¿con cuál te quedas?
MÍTICAS AREPAS
Viajar a Venezuela y no comer arepas es como no haber estado en ella. Fiel co
mpañera de mesa del venezolano, especialmente en los desayunos, las arepas de maíz, hoy también preparadas con la famosa ‘harina pan’, forman parte de la cultura criolla como una expresión nacional en cualquier rincón del país.
Su origen se remonta a los indígenas, que sembraron, recolectaron y procesaron el maíz bajo el sol caribeño. Es el resultado de una masa hecha de maíz cocido y molido, los indígenas, lo molían entre dos piedras lisas y llanas y luego amasaban bolas que asaban en un “aripo”, (especie de plancha un poquito curva fabricada en barro) del nombre de este utensilio de cocina deriva la palabra “Arepa”, en la actualidad se utilizan planchas y parrillas de hierro para asarlas conocidas coloquialmente como “areperas”,
Dulce o salada, la arepa tiene multitud de variantes en función del gusto del comensal. Se untan con mantequilla pero se pueden rellenar con casi cualquier cosa que se le pueda ocurrir: queso, caraota, revuelto de perico, jamón, carne mechada o asada, las posibilidades son infinitas.
A LA RICA CACHAPA
Las cachapas son hermanas de las arepas porque la base de la masa es la misma: el maíz, sólo que tratado de un modo distinto.
La cachapa está hecha de maíz tierno amarillo molido o rallado al que se le añade leche o agua, huevos, azúcar, sal y aceite, hasta formar una mezcla semilíquida. De ahí su tono más amarillo que el de la arepa. 
Se cocina tradicionalmente sobre planchas metálicas. Se come acompañada de jamón, queso de mano, queso guayanés, mantequilla o margarina, o varios ingredientes combinados, al igual que con la masa de la arepa las posibilidades son infinitas, si bien nadie se le haría ascos a una cachapa de corazón de queso telita.
Las cachapas se comen con los dedos, “al paso”, o con cuchillo y tenedor para los más finos, untadas de mantequilla o margarina y acompañadas de una buena “chela” para pasar la densidad de su grosor, similar al de una panqueca o ponqué.
HALLACAS, MESTIZAJE POR NAVIDAD
Las hallacas son las reinas de la mesa venezolana durante la Navidad. Sus ingredientes son sencillos pero su significado cultural y social inmenso para los venezolanos: hoja de plátano, masa de maíz, guiso y cuerdas para atarla antes de la cocción. 
Desde su cubierta de hojas de plátano hasta los detalles que adornan y componen su guiso, pasando por su ingrediente primordial, la masa de maíz coloreada con onoto, la hallaca es la expresión más visible del mestizaje criollo.
Cada ingrediente tiene sus raíces: la hoja de plátano que la envuelve fue usada tanto por el negro africano como por el indio americano, la masa de maíz coloreada con onoto es la que nos recibe con su esplendoroso color amarillo y nos recuerda el pasado indígena de la República caribeña; finalmente, en su interior se aprecia la llegada de los españoles con carnes de gallina, cerdo y res, aceitunas, alcaparras y pasas, todo picadito y guisado.
La palabra "Hallaca" proviene del guaraní y deriva de la palabra "ayúa" ó "ayuar" que significa mezclar o revolver, de estas palabras se presume que "ayuaca" sea una cosa mezclada, que por deformación lingüística pasó a llamarse "ayaca".
PABELLÓN CRIOLLO TODO EL AÑO
Otro de los platos imprescindibles en la mesa criolla en cualquier momento del año es el mítico pabellón criollo, representativo de la dieta criolla urbana principalmente. Es difícil precisar el origen del plato, pero ya a finales del siglo XIX era reconocido en Caracas, la capital.
El pabellón se compone de arroz blanco (base de la dieta venezolana junto al maíz), carne mechada, caraotas (en Colombia fríjoles, frejol en Ecuador, frijoles en México) negras o rojas y tajadas de plátano frito (no confundir con cambur, que se toma en los postres o entre horas).
En este plato se crea un equilibrio entre todos sus componentes, tanto en color como en sabor, cada uno es parte importante de la culinaria venezolana y se toma principalmente en el almuerzo ya que considera un manjar pesado para las cenas.
EMPANADAS, MENÚ PLAYERO
Las empanadas de harina de maíz son imprescindibles en las playas venezolanas por su ligereza, precio popular y sencillez. Dicen que el venezolano no prepara almuerzo cuando va a la playa porque no hay playa sin empanda. 
Rellenas de cualquier tipo de queso, caraota, jamón, cazón, todo junto, o incluso dulces con un toque de anís, apenas cinco bolívares son suficientes para disfrutar de este manjar criollo a la orilla del Mar Caribe acompañadas de un buen jugo de guayaba o parchita.
ASADO NEGRO, PURA CARACAS
Último pero no por ello menos importante, dejamos para el final otro de los baluartes de la cocina venezolana, si bien el asado negro es primordialmente famoso en la región central de país.
Las mesas de Caracas le hacen un hueco cada domingo a este plato representativo de la capital venezolana.
Quizás tuvo su nacimiento en los fogones de alguna familia de posición acomodada de la región, y probablemente el origen del plato sea casual.
Cuenta la leyenda que alguna cocinera o su ayudante, encargada de dorar un trozo de carne, lo descuido y éste se quemó por accidente. Esto podía sucederle a cualquier cocinera, el asunto y raíz del plato no era quemar la carne, sino realmente como arreglarlo…¡Nada mejor que una buena salsa para esconder sabores y colores no deseados!
Normalmente las rebanadas de carne suave, tierna, bien cocida pero jugosa con una cubierta casi negra, se bañan en una salsa oscura con un toque entre amargo y dulzón.
La carne se acompaña con arroz blanco y tajadas de plátanos fritos, o bien con papas horneadas o puré de papas y vegetales al vapor. Aunque siempre depende del criterio de la persona encargada de los fogones, con lo cual, el plato sufre variaciones en función de la familia.
- ENCUESTA: Y tú ¿con cuál de estos manjares venezolanos te quedas?
- MI PAÍS: Venezuela.


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