Arizona bloquea las redadas raciales que España sí permite
- La Ley Arizona entra en vigor sin sus puntos más polémicos.
- Paralizan la aplicación del artículo que permitía pedir papeles a un extranjero que fuera "sospechoso" de estar indocumentado.
- Mientras, en las ciudades españolas las redadas no dan tregua ni siquiera en verano.
A veces da envidia mirar a Estados Unidos desde España. La Ley de Arizona consiguió reunir a millones de latinos -con o sin papeles- en gigantescas protestas por las ciudades norteamericanas.
Consiguió que las asociaciones de inmigrantes trabajaran hombro con hombro para presentar contundentes demandas legales contra la norma.
Consiguió, incluso, que el Gobierno de Barack Obama desplegara toda su artillería de fiscales para paralizar la aplicación de una legislación abiertamente racista.
‘YES WE CAN’
Cuatro horas antes de la entrada en vigor de la SB1070, la juez federal Susan Bolton bloqueó temporalmente los puntos más controvertidos de la norma, comenzando por la medida que obligaba a la Policía a pedir papeles a quien ofreciera “sospechas razonables” de residir ilegalmente en el estado de Arizona.
De la misma forma, Bolton ha dejado en suspenso el castigo a los inmigrantes que no lleven su documentación en todo momento, así como la posibilidad de que los agentes detengan sin autorización judicial a una persona sospechosa de haber cometido un crimen que conlleve deportación.
De cualquier manera, la Ley de Arizona ha entrado en vigencia a las 12:01 de la madrugada del jueves con algunas de las peores restricciones aún en vigor.
Sigue en pie, por ejemplo, la penalización a los trabajadores temporeros que buscan trabajo en la calle y las sanciones a los empleadores que contraten a inmigrantes ilegales.
ALEGRÍA CONTENIDA
La sentencia de la juez Bolton ha sido recibida como una primera victoria por las organizaciones de inmigrantes.
El Consejo Nacional de La Raza -la organización latina más grande de Estados Unidos- celebra que el fallo “corrija una ley que hubiera legitimado el control racial”.
Aunque advierten que “el trabajo no se ha terminado. El bloqueo es temporal y hay otros estados que están considerando leyes similares a las de Arizona”.
Y es que la presión de los latinos mantiene las calles calientes. Mientras la juez Bolton emitía su sentencia, cientos de niños y jóvenes se manifestaban frente a la Casa Blanca en Washington.
“Obama, no deportes a mi mamá”, era el clamor de una generación de niños estadounidenses que crecen con el terror de llegar un día a casa y no encontrar a sus padres.
De momento, los hispanos de Estados Unidos han ganado el primer round. Y aunque nadie sabe cómo terminará el partido, parece claro que nos han dado una lección de fuerza a los latinos de España.
Los inmigrantes en España hemos asistido entre sorprendidos e indignados a la polémica que se creado en los medios de comunicación sobre la Ley de Arizona.
“Tantas páginas de periódicos, tantos minutos en informativos para hablar de Arizona, y aquí, al lado nuestro, en mi barrio, en tu barrio, pasa todos los días lo mismo”, comenta un forista en internet.
“En España algunos medios de comunicación han seguido con detenimiento la puesta en marcha de esta ley y comentan horrorizados lo que está sucediendo en Arizona. Sin embargo, ante igual situación que se da en nuestro país se hacen de la vista gorda”, se queja en una nota de prensa la Federación Estatal de Asociaciones de Inmigrantes y Refugiados (Ferine).
Y es que mientras en Arizona una juez paraliza las redadas raciales, el Gobierno español sigue asegurando que no existen.
Alfredo Pérez Rubalcaba, ministro de Interior del ejecutivo de Rodríguez Zapatero, ha negado “rotundamente” que la Policía vaya a las puertas de los colegios o del metro a buscar extranjeros en situación irregular.
Por su parte, la Policía Nacional justifica los controles de documentación a inmigrantes como “operativos puntuales contra la delincuencia: las identificaciones se hacen a personas que se presupone que pueden estar envueltas en delitos”.
Bastante más clara es Paloma Adrados, consejera de Empleo, Mujer e Inmigración de la Comunidad de Madrid. “Nos parece inadmisible que se pida papeles a ciudadanos por sus rasgos étnicos”.
La ONU ya ha condenado al Gobierno español por las redadas raciales
En septiembre de 2009 el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas (ONU) emitió un histórico dictamen en el que obligaba a España a pedirle disculpas a una ciudadana española que fue retenida en un control de documentación por ser negra.
El Comité pedía al Gobierno que indemnizara a la afectada y lo instaba a tomar las medidas necesarias para que los controles raciales no se volvieran a producir.
A punto de cumplirse un año del dictamen, el ejectivo de José Luis Rodríguez Zapatero no ha hecho las tareas.
Según Viviana Waisman, de la ONG Women’s Link Worldwide, “nunca le pidieron excusas públicas a la afectada. La recibieron en privado y publicaron la sentencia en el Boletín Oficial del Estado (BOE). Tampoco ha recibido ninguna indemnización. Lo peor es que el Gobierno afirma que la Policía no pide papeles en función de la raza de las personas. En las distintas cartas que nos han enviado desde el Ministerio de Justicia, ellos dan por solucionado el tema. Creo que basta salir a la calle para darse cuenta de que esto no es verdad, que las redadas siguen enfocándose en personas con rasgos determinados”.

Comentarios (4)
Deja tu comentario19/Dec/2011 | 06:30
LO IRONICO ES QUE MUCHOS DELITOS SON COMETIDOS POR EUROPEOS DEL ESTE Y NO LOS DETIENEN PORQUE SON RUBIOS O TIENEN ASPECTO MEDITERRANEO.ESTO NO VAN CONTRA EL DELITO O LA INMIGRACION ILEGAL,ESTO VA EN CONTRA DE LOS SUDAMERICANOS Y TODOS LOS QUE TENGAMOS PIEL NEGRA,MORENA,MESTIZOS O LOS QUE TENEMOS UN ACENTO TERCERMUNDISTA.ESO SE LLAMA RACISMO Y LO DEMAS ES CUENTO DE CAMINO
02/Aug/2010 | 23:34
Si los inmigrantes son morenos ¿porqué iban a pedir la documentación a los rubios? ¿Si son negros e indios, habrá que pedírsela a esa gente y no a los escandinavos. A mi nunca me han molestado, entre otras razones porque esta es mi casa.
31/Jul/2010 | 12:05
En España se criticaban en otro tiempo este tipo de medidas hasta que nos tocó sufrir el mismo problema. A veces pagan justos por pecadores, pero si los ilegales proceden en su mayoría de los mismos países y tienen unos caracteres físicos muy definidos ¿como van a ser sospechosas las personas con rasgos nórdicos? Si los alemanes emigraran ilegalmente a otros países y quisieran expulsarlos, la policía sospecharía forzosamente de aquellos que tuvieran rasgos germánicos, no paquistaníes.
31/Jul/2010 | 12:04
Si Estados Unidos abriera de par en par sus fronteras a todo el que quiera venir, en 50 años desaparecerá como nación.
«Todos somos inmigrantes» o todos somos invasores. Depende del punto de vista. El mundo actual se ha hecho a partir de conquistas, pero a muchos no les gusta ser conquistados. Hay demasiadas diferencias económicas entre el primer y el tercer mundo. En Africa, se calcula que 100 millones de personas quieren emigrar a Europa. ¿Se les permite venir, amparándose en el sofisma de que todos somos ciudadanos del mundo y de que ningún ser humano es ilegal? ¿Se puede permitir al hemisferio sur desplazarse en masa hacia el norte? ¿Y los del este hacia el oeste? Europa y Estados Unidos se colapsarían si tuvieran que soportar tal avalancha. La generosidad mal entendida sería la semilla de los conflictos étnicos del mañana. ¿Quienes son más nazis? ¿Aquellos que defienden abiertamente teorías supremacistas o aquellos que quieren crear las condiciones para que esa semilla brote? El nazismo alemán fue una perversión del nacionalismo pangermanista y ha sido un pésimo precedente, pero si un pueblo se ve sometido a presiones que le pongan al borde de la extinción, lo que en otro lugar se llamaría racismo y xenofobia, allí no sería nada más que instinto de supervivencia.
Hace dos décadas, Australia se vio ante una amenaza parecida. Cientos de barcos llenos de emigrantes del sudeste asiático que huían del hambre y de la miseria de las dictadura «proletarias», cuando no viajes organizados por los mismos gobiernos que querían deshacerse de su exceso de población, empezaron a caer sobre las costas de ese país. Debidamente aleccionados, los prófugos (al igual que aquellos subsaharianos que caen sobre España e Italia) destruían toda su documentación y ocultaban su país de origen para evitar ser deportados. «Soy ciudadano del mundo», era su respuesta. El gobierno australiano, al contrario que los nuestros, no se amilanó y cambió toda la legislación garantista que hubiera garantizado la impunidad de aquellos intrusos. Fueron llevados a unos campamentos de refugiados situados en pleno desierto australiano, en medio de la nada, donde vivían en semilibertad, pero en un limbo jurídico y sin poder abandonar la región. Cuando fueron perdiendo las esperanzas de salir de allí fueron claudicando y pidieron ser devueltos a sus países de procedencia. Los más irreductibles aguantaron cinco o seis años, pero al fin tiraron la toalla. Se acabó el efecto llamada y Australia ha podido conservar su identidad nacional y cultural, que hubiera desaparecido ante aquella avalancha asiática y ante la natalidad desbocada de aquellos invasores. Parecerá cruel, pero como dicen en mi país «para hacer una tortilla hay que romper huevos». No se trata de matar moscas a cañonazos, pero los medios de defensa siempre deben ser proporcionales a la agresión. Si no actúas así, estarás perdido.
Quizás a muchos pudiera agradar que la lengua y cultura hispanas se extendieran por todo el continente, pero seguro que los anglosajones tienen algo que objetar. No simpatizo con la cultura anglosajona. No me gustan los estadounidenses ni su sociedad ultracapitalista, pero por sentido común esta vez tengo que estar con ellos.