La cirugía estética está de moda entre las mujeres ecuatorianas
- Hay quien aprovecha para hacerse la cirugía en vacaciones.
- Es el tiempo en el que sale más barato.
- Ahora ya está de moda operarse los senos.
Las ecuatorianas están empeñadas en dejar atrás el mito de que están primeras en el ranking de las más feítas entre las latinoamericanas. Cada vez más mujeres se someten a múltiples tratamientos de belleza para alcanzar cuerpos perfectos, rostros juveniles y sonrisas de comercial de pasta dental.
La carrera por la perfección física, tan popular en Brasil, Argentina, Venezuela y Colombia, ha contagiado a Ecuador. Los anuncios de centros de estética están por toda la ciudad: en vallas, autobuses y revistas, cientos de centros ofrecen la “última” tecnología para tener la sonrisa, el pelo, el pecho, el cuerpo y el rostro de una estrella de televisión. Y son los medios los que han ayudado a que el bisturí ya no sea visto con tanto recelo, lo que ha impulsado a miles de mujeres a hacer un cambio radical.
Ya no hay miedo
Se acabó el tabú y el desconocimiento de las operaciones de cirugía estética y, concretamente, de las operaciones de aumento de pecho.
La cirugía de aumento de senos es una de las más demandadas en el país. Rubén Manzano, presidente del capítulo Pichincha de la Sociedad Ecuatoriana de Cirugía Plástica, Reconstructiva y Estética, aporta cifras sobre este tipo de operaciones. En el 2009 se importaron 16 000 implantes, y se colocaron al menos 133 prótesis mensuales. Para el 2010, se ha previsto la importación de 20 000 y hasta mayo pasado se han colocado 750 (150 implantes al mes).
El cambio de la ministra y la sexóloga
Alessandra Rampolla, una sexóloga que disfrutaba con sus kilos y que promocionaba entre las mujeres el sexo seguro queriéndose con los kilos que tuviesen, defraudó a muchas mujeres cuando se operó y consiguió adelgazar gracias a un bypass en el que perdió 35 kilos. En la imagen de abajo se aprecia la diferencia:
También surgió todo un show mediático alrededor de la operación de bypass gástrico, a la cual se sometió la actual ministra de Economía, María Elsa Viteri, quien sufría de obesidad. En sólo un mes, Viteri perdió 23 kilos, lo cual le costó unos 12 mil dólares, según contó con detalle la revista Vistazo, que en su portada, tradicionalmente ilustrada con modelos esculturales, tituló Mi gorda bella, vendiendo así cientos de ejemplares. “De ballena a sirena”, “baje 5, 10 ó 15 kilos sin pasar hambre”, “nariz perfecta sin cirugías”, todos son lemas publicitarios que terminan por captar clientes en esta industria que crece con fuerza en el país.
Pero no sólo las “peluconas” (pijas) quieren formar parte del boom de la belleza. Centros de estética como BIBE, en Quito, han hecho tratos con los bancos para dar financiamiento a aquellas de clase media y media baja que sueñan con cambiar de look. Su propietaria, Claudia Brand, comentó a Latino que su centro recibe un promedio de 20 llamadas diarias informándose de los distintos procedimientos y operaciones. “El tratamiento no es solo físico, sino psicológico. Incluso emigrantes que viven en España e Italia prefieren venir a realizar su tratamiento de belleza en Ecuador porque sale más barato y la calidad es garantizada”, dijo. En Guayaquil, el Municipio registra 743 establecimientos de estética. El 10% de estos son spas, gimnasios y centros de nutrición. Es la nariz lo que más preocupa a los ecuatorianos, por eso es la intervención que más se realiza.


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