César Millán, 'el encantador de perros', encantó también al público de Madrid
- El famosísimo entrenador canino estuvo en el Palacio de los Deportes de Madrid enseñando a 'los humanos' a tratar a sus perros.
- Millán, mexicano, contó al público sus difíciles comienzos en Estados Unidos después de 'brincarse' la frontera.
- "Me conocían como 'el mexicano que camina perros' y ahora soy 'el encantador de perros'.
Que personas tan influyentes en Estados Unidos como la archifamosa y archimillonaria Oprah Winfrey se vuelvan dóciles y sumisas ante este inmigrante mexicano tiene una sola explicación: la magia que hace con sus perros.
Gente como Vin Diesel, Will Smith o Nicholas Cage tienen a Millán, un mexicano que cruzó la frontera sin dinero y sin saber una sola palabra de inglés, como a un dios porque transformó (los videos se pueden ver en youtube) a perros ansiosos, agresivos e indomables en seres mansos y obedientes.
¿Cuál es el secreto de este hombre que se ha vuelto casi tan millonario y casi tan famoso como sus clientes VIP?
"Crecí en una granja en Sinaloa (México) con todo tipo de animales: caballos, chivos, vacas, perros, ovejas. Mi abuelo y mi padre tenían una relación muy especial con los animales, mi abuelo siempre repetía 'nunca trabajes contra la naturaleza', 'nunca hagas daño a la naturaleza'. Esa enseñanza es el eje de mi trabajo", contaba César Millán ante decenas de entregadísimos fanáticos la noche del martes 3 en el Palacio de los Deportes de Madrid.
"Siempre quise ser esto. Un día le dije a mi madre 'mamá ¿puedo ser el mejor entrenador de perros del mundo?' y ella me dijo 'tú puedes ser lo que tú quieras', entonces decidí que sería quien soy. Nada es imposible, sólo que no hay que rendirse".
Millán ya es una celebridad. Con sus dientes blanquísimos y su extraño acento mezclado (lleva 20 años en Estados Unidos), este hombre orgulloso de sus raíces y su origen, es capaz de dominar a cualquier perro por muy caso perdido que parezca.
Y de burlarse de sí mismo.
"Había muchos entrenadores de perros en Estados Unidos, yo tenía mucha competencia. Pero no había ningún entrenador de humanos y eso es lo que yo hago: entrenar al humano, en eso estaba solo, por eso he triunfado", repetía Millán, pura risa y vestido con la camiseta de la Selección Española.
Es un showman, su espectáculo va más allá de los perros y sus dueños, también es sobre sí mismo: sobre ese joven mexicano soñador que decidió muchos años atrás emigrar a Hollywood ("que es donde viven Rintintín y Lassie") y tener la fama que ahora tiene.
"Me llamaban el mexicano que camina perros cuando me veían pasear con 20 o 30 sin correa. Yo sabía que yo era ilegal, lo que no sabía es que eso era ilegal (pasear perros sin correa). Para mí era difícil de entender que fuera legal ir con el perro tirando de ti o ir gritando todo el paseo, pero en cambio que fueran tranquilos sin correa era ilegal".
Lejos han quedado esos tiempos de anonimato, estar indocumentado ("brincar, correr, agacharse"), ahora César Millán es 'the dog whisperer' (literalmente 'el que susurra a los perros', aunque ha sido traducido como 'el encantador de perros') y tiene programa de televisión, bestsellers en librerías de todo el mundo, espectáculos como el que brindó en Madrid, productos para perros, tutorías. Es una franquicia.
Verlo es verdaderamente interesante. Un perrito inquieto y excitado se transforma ante su mano en una estatua egipcia.
A una orden suya (silenciosa y sin asomo de violencia) el perro es capaz de devolver el bocado que se ha metido a la boca o pasar ante un humeante y delicioso pollo al horno sin inmutarse.
La principal teoría de Millán es que no es al perro al que hay que entrenar, sino al humano. Es el humano el que tiene que saber imponer los límites, conocer a su mascota y demostrarle qué es lo que quiere de ella.
Un consejo de oro: "cuando es cachorro el perro es adorable, pero es ahí cuando hay que educarlo, no esperar a que crezca, el perro tiene que saber quién es el lider de la manada: ese es usted, el humano, no el perro".
Y uno más: "los perros conocen el mundo primero y sobre todo con el olfato, después el oído, después la vista. Déjelo conocer lo que lo rodea oliéndolo. Y no lo golpee nunca en la nariz".
César Millán, el nombre que ya es una marca, también es un negocio redondo.
Las entradas más baratas para su show en Madrid costaban 35 euros y las más caras, donde no cabía un alfiler, 95.
El Palacio de los Deportes estuvo dos días a reventar sólo por ver en vivo a 'ese mexicano que camina perros'.




Comentarios (1)
Deja tu comentarioladra.es/arti…
23/Oct/2011 | 13:40
Excelente artículo. César es una persona admirable.
Saludos.