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Tanto Perú como Bolivia reclaman que el consumo de hojas de coca forma parte de la vida indígena desde hace cientos de años

Esta hojita es fuente de discordia

Alrededor de un sencilla hoja de coca se unen tradición, mística, narcotráfico, economía sumergida, ilegalidad y hambre. Desde Bolivia y Perú tratamos de llegar a donde nace esta polémica planta.

Rocío Lloret y Víctor Juárez
Latino/Santa Cruz y Lima
19 de marzo 2009
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BOLIVIA

Cuenta el indígena Eusebio Mamani Yujra que desde que tiene uso de razón la hoja de coca ha sido para él y su familia alimento que aplacó días de hambre, analgésico, parche para las heridas y hasta cómplice de sus consultas a la suerte.

La coca, especialmente para los aymaras y quechuas, representa una parte esencial de la existencia. Cuando a Eusebio se le dice que podrían prohibir su cultivo, no duda: “es imposible”.

La milenaria hoja data de muchos años antes de la colonia. Sin embargo, en las últimas décadas su uso tradicional se ha puesto en duda, debido a que contiene sustancias que sirven para la elaboración de pasta base de cocaína. Y es que en la década de los 60 y 70, los narcotraficantes encontraron la gallina de los huevos de oro en Bolivia, donde el cultivo se da con facilidad en los Yungas de La Paz y el Chapare de Cochabamba (donde nació a la vida sindical Evo Morales).

Estudios han ratificado que esta última, la del Chapare, no sirve para consumo, ya que es más grande y tiene un sabor distinto a la que se da en La Paz, que es pequeña y más dulce. De ahí que países consumidores han puesto el ojo en los productores.

En Gobiernos anteriores se logró reducir el cultivo (sobre todo en el Chapare), optando por programas alternativos que nunca consiguieron las ganancias que da la venta de coca. La Ley Antidroga de Bolivia permite un máximo de 12 mil hectáreas de cultivo entre La Paz y Cochabamba, pero las plantaciones alcanzan las 28.900, pese a que cada año se destruyen unas 5 mil, según datos oficiales.

Pero el Gobierno quiere cambiar la Ley para elevar a 20 mil las hectáreas permitidas. Esta política de cultivo le ha costado a Bolivia la pérdida de beneficios arancelarios para exportar a Estados Unidos.

PERÚ

Polémica ha causado en el Perú la reciente aprobación por parte de la Comisión de Defensa del Congreso, de una ley que autoriza la transformación y comercialización de la hoja de coca como harina y saborizante para el consumo humano.

La ley, impulsada por el izquierdista Partido Nacionalista de Ollanta Humala, podría motivar una mayor producción de coca y afectar la política antidrogas. La decisión está en contra de lo firmado por Perú en la Convención de Viena en 1961, que establece que la industrialización de productos de hoja de coca sólo es posible sin alcaloide de cocaína.

La voz de protesta vino del presidente ejecutivo de la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida), Rómulo Pizarro, quien dijo que “la ley terminaría por favorecer al narcotráfico”.

Solicitó al Congreso evaluar bien el dictamen aprobado: “estoy sorprendido y extrañado… El uso de la hoja de coca en harina o saborizantes no eliminaría los alcaloides dañinos para la salud, incluso peligra la cooperación internacional”.

Desde la bancada aprista en el Congreso, el parlamentario Édgar Núñez dijo que buscará se reconsidere el proyecto sobre harina de coca.

El legislador del PPC, de derecha, Martin Pérez, también ha pedido una reconsideración “para buscar una salida razonable”, dado el escándalo que se armó en el país.

La iniciativa busca mejorar las condiciones de vida de los campesinos que se dedican al cultivo ilegal de hoja de coca en la selva peruana, a través de una opción legal que el Estado les podía dar como una alternativa de solución a esta problemática, dijo la parlamentaria fujimorista Luisa Cuculiza, y lamentó que no se entiendan las bondades de la hoja de coca y se asuste a la gente diciendo que su transformación y comercialización promoverá el narcotráfico.

Lo cierto es que la hoja de coca ha vuelto a generar un debate público en el país, a favor y en contra. El tema ha quedado en manos del pleno del Congreso, que será el que finalmente decida si legaliza el uso de la hoja de coca o no.

En Perú, en las zonas alto andinas, se consume la hoja de coca no sólo por el frío. Es una costumbre ancestral: los serranos la mascan porque consideran que les da calorías y fuerzas. Hay quienes la consumen con fines medicinales, pero sin prescripción médica puesto que eso está prohibido.

Pizarro sostiene que el problema sería que las áreas cultivables de coca se extenderían y la Policía se vería impedida para actuar contra un narcotráfico creciente.

 

Esta hojita es fuente de discordia

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