¿Por qué mi marido come lo que quiere y no engorda y yo sí?
- Al parecer las diferencias en el funcionamiento celebral son determinantes en el peso de las personas.
- Una investigación con ratones ha demostrado que en los pacientes propensos a la obesidad, la señal neuronal que indica que se ha comido lo suficiente es más lenta.
¿Verdad que es frustrante ver a su marido metiéndose entre pecho y espalda un plato gigantesco de paella, cuatro cervezas y un flan con nata mientras usted tiene que conformarse con un pollo a la plancha y una ensalada?
Si no es su marido es su primo, su mejor amiga, un tío, pero seguramente alguien en su círculo cercano tiene el don de comer hasta hartarse sin engordar ni un gramo.
¡Qué rabia! ¿Por qué pasa esto? Y lo que es peor: ¿por qué a mí me pasa todo lo contrario, es decir, que tomo un bocado de pastel y ya parezco un globo?
Según una investigación de la Universidad de Yale (Estados Unidos), las diferencias en el funcionamiento cerebral son la causa de que una misma dieta no tenga los mismos efectos en el peso de las personas.
Mejor dicho, como suelen comentar las abuelas, todo está en la cabeza.
En una investigación en ratones, Tamas Horvath y su equipo, la clave está en los centros de alimentación del hipotálamo.
Así, en los pacientes propensos a la obesidad la señal neuronal que indica al cerebro que se ha comido lo suficiente es más lenta.
Así, "parece que el cableado del cerebro es determinante en la vulnerabilidad para desarrollar obesidad", ha explicado Horvath, ya que en los animales que no engordan las neuronas que avisan de la saciedad están más activas y avisan más rápido.






Comentarios (3)
Deja tu comentario06/Aug/2010 | 11:22
a los españoles les pasa al revés, engordan más ellos que ellas
05/Aug/2010 | 12:09
Ya, pero el problema es que esta sociedad ve bien al tipo con barriga cervecera y trata de gordas apestosas a las pasaditas de kilos. Es una injusticia!
05/Aug/2010 | 12:01
Lo siento en el alma, pero los maridos también engordamos y mucho jeje. De hecho por lo que veo en las calles son los maridos los que solemos estar más gorditos, a pesar de que algunos nos intentamos cuidar y es que la edad no perdona.