Ideas para que el bolsillo aguante
- Algunos productos de la canasta familiar suben de precio y afectan la economía modesta de las familias extranjeras.
- Conozca algunos trucos para reducir los costos de su compra de varias familias latinoamericanas.
La paraguaya Isabel Balbuena gasta entre 70 y 80 euros en la compra semanal de los alimentos para ella, su esposo y sus dos hijos, pero esto no era así a inicios de este año, cuando sólo invertía un promedio de 50 euros por la misma bolsa de alimentos.
“No te llega el dinero, ni a 15 me llega”, dice Isabel, que llena la nevera a primeros de mes y luego va comprando “lo justito”. Esta mujer reconoce que con el sueldo que gana limpiando oficinas y con lo que gana su esposo como camarero no es suficiente. Ambos salarios suman 1.600 euros y a eso hay que restarle lo que paga la pareja por la hipoteca de su piso.
“Uno va buscando el sitio más barato, al menos en frutas y verduras”. Según esta mujer, las tiendas regentadas por chinos o indios son las que ofrecen los precios más convenientes para ese particular. Otra medida de ahorro es racionar el consumo de ciertos productos o comprar los alimentos de aquellas marcas que ofrecen los supermercados.
La leche, por ejemplo, es un producto que se puede adquirir más barato si se deja de comprar aquellas marcas reconocidas en el mercado.
“Me gustaría echar unas horitas por la tarde, estoy libre a las 17:00 horas y podría trabajar hasta las 22:00 horas”, dice Isabel, pero lamenta que tenga que hacerse operar un bulto en la mano y estar un mes de baja. Su esposo sí ha buscado otro trabajo, pero por su edad no le han contratado en otro sitio.
Cuando Isabel se recupere se dedicará a buscar esas horas extras, sobre todo, porque la siguiente Navidad quisiera pasarla en su país y tiene que ahorrar para comprar los pasajes para ella y su familia.
Según Eugenio Segura, economista y presidente de la Asociación de Empresarios y Profesionales Latinoamericanos, señala que el aumento lo sienten más las familias inmigrantes porque su salario es menor; perciben entre 200 y 300 euros menos que un trabajador autóctono.
AHORA SE CONSUME MÁS MARCAS DE SUPERMERCADOS
La ecuatoriana Silvia Aguilera, que reside en Barcelona desde hace cinco años, no se piensa dos veces la respuesta. “El aumento de los precios de la canasta básica ha sido bárbaro”. Y añade que “se ha notado especialmente en los productos lácteos y en las carnes, especialmente en el pollo, que ha dejado de ser la carne de los pobres”.
Para contrarrestar la bajada del poder adquisitivo, Silvia ha decidido buscar las marcas de las tiendas, las que se comercializan con los nombres de los supermercados. “Sale más barato, aunque también tienes que ir comparando por la relación calidad-precio entre las tiendas”.
Se queja de que los artículos de primera necesidad, y que en la dieta latinoamericana son primordiales, también han sufrido un incremento importante, como son el pan y el arroz. Cristina dice que “los seguimos comprando, pero se nota a fin de mes. Lo que compramos menos es el marisco. Las chucherías -y en ese momento mira a su hija Silvia-, ya no se compran”. De todas maneras asegura que la comida “tienes que comprarla igual. Es una necesidad”.
CAMINAR MÁS CUADRAS PARA COMPRAR MÁS BARATO
La familia boliviana de Marcelo Añez, Edita Suárez y sus hijas Yesenia y Jossin siente desde hace meses en sus bolsillos la subida de los precios.
“Tengo que buscar productos diferentes, y casi siempre compro la marca del supermercado, por ejemplo en el agua, los zumos, los yogures. Siempre buscamos lo más barato”, cuenta Edita, que trabaja como limpiadora por horas y que lo que más lamenta es el aumento en el precio del queso tierno, con el cual hacía cuñapés (típico de Bolivia) para sacarse un dinerito extra vendiéndolos a sus paisanos.
“El queso antes costaba 2 euros y ahora cuesta 2,80. Ya no hago cuñapés porque no le saco ganancia, y si los pongo más caros la gente no podría comprarlos”, dice.
Esta familia cruceña va al supermercado cada quince días. “Antes la compra nos costaba unos 60 ó 70 euros, y ahora no baja de 85”, afirma Marcelo, que es empleado en la construcción. “La carne y el pan los compramos diariamente y la cuenta sube para comprar lo mismo”, agrega.
Buscar promociones, comprar los elementos de aseo en los “chinos” e incluso caminar un par de calles más para ir a un supermercado más barato son algunas de las soluciones que busca Edita y su familia para llegar a fin de mes.
FÓRMULAS DE AHORRO
Es esencial elegir un establecimiento con precios baratos. Comparando las diferentes ofertas y formatos es posible conseguir ahorros de hasta el 40% según la Organización de Consumidores y Usuarios.
Visite su banco y analice sus cuentas. Busque, según sus hábitos personales, la mejor forma de utilizarlas, evitando gastos y comisiones innecesarias.
Ahorrar energía también permitirá al consumidor aligerar su gasto familiar. Utilice bombillas de bajo consumo y también revise sus facturas de teléfono e internet.
- Consulte el Observatorio de Precios del ministerio de Industria.
- Consejos para llegar a fin de mes del Banco de España y la CNMV.






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