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Pasó un mes en el CIE, pero demostró un viejo trámite de arraigo

El final feliz de una expulsión segura

No hay poder humano que separe a Aitor de su tío, Darlin. Se agarra a su camiseta, se aferra a su cuello como si intuyera que soltándolo, los volverán a separar. Y es que Darlin acaba de llegar a casa.

Zulma Sierra
Latino Barcelona
19 de mayo 2010
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Completó un mes en el Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE) y pesaba sobre su expediente una orden de expulsión a Bolivia para el próximo 25 de mayo.

Las rápidas gestiones de sus hermanas y un trámite de arraigo abierto desde 2008, obraron el final raro de esta historia. Un final feliz.

El calvario de Darlin Ferrufino Córdoba comenzó el 15 de abril en la estación de Manresa. “A mí me llaman como pintor de vez en cuando y ese día iba a terminar una reforma. Me bajé del tren y dos policías me pidieron los papeles. Les dije que estaban en trámite”. Y así era.

El 1 de julio de 2008 se había abierto un expediente por arraigo, pero el trámite estaba suspendido porque también tenía pendiente una orden de expulsión desde 2007. “Me confié. Pensé que la abogada que me había ayudado con lo del arraigo había eliminado la carta de expulsión. Me relajé y ése fue mi error”.

TRÁMITE ATORADO

Angustiadas y llenas de papeles que demostraban que ellas sí estaban ‘legales’ y podían responder por un eventual arraigo social de su hermano, Margot Cintya y Rudt Jhovana Ferrufino tocaron varias puertas hasta que llegaron a la Subdelegación de Gobierno.

“Hicimos un escrito explicando que Darlin está empadronado desde 2004, que trabaja y que hay una empresa dispuesta a hacerle el contrato”, explica Rudt.

Finalmente, Javier Montero Candial, jefe de la Oficina de Extranjeros de Barcelona informó que el 7 de mayo de 2010 se revocó la primera orden de expulsión y que, por lo tanto, el arraigo podía seguir su curso. En cuanto a la segunda orden de expulsión, la juez la cambió por una multa de 300 euros.

EN EL CIE

Ajeno a esta situación, Darlin se sentía como un delincuente en el CIE. “La Policía te trata bien”, aclara, “pero cuando hay algún disturbio lo pagamos todos. Allá hay drogadictos, personas con tuberculosis... es un ambiente muy pesado. En cada celda hay seis literas duras. No se puede dormir ni comer bien y el poco dinero que tienes se te va en las máquinas de bebidas y en las llamadas desde un teléfono público”.

Su hermana Rudt, que lo veía casi a diario, lamenta que no haya funcionarios del Consulado de Bolivia visitando a sus compatriotas. Pero por encima de eso, los Ferrufino Córdoba se quejan de la negligencia jurídica: “la abogada que llevó el trámite del arraigo no se movió para retirar la orden de expulsión y el abogado de oficio que le asignaron ahora, tampoco mostró mucho interés”.

Por eso, desde esta experiencia, y con la tranquilidad de tener a su sobrino Aitor en brazos, Darlin está listo para tomar las riendas de sus trámites: “yo le diría a la gente que no tenga miedo de acercarse a las oficinas de extranjería y preguntar cómo van sus expedientes. Esto hay que hacerlo uno mismo”.

RECUERDE

Si le abren un expediente de expulsión tiene un mes para interponer recurso de reposición. Le pueden sustituir la expulsión por una multa (de 300 a 500 euros)

El final feliz de una expulsión segura

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