Ecuatoriano evita asesinato
La decidida y espontánea intervención del ecuatoriano Wilson Alfredo Ribera salvó de la muerte a una mujer rusa en la zona de Sagrada Familia de Barcelona, mientras su ex compañero sentimental, de nacionalidad española, la apuñalaba en mitad de la calle.
“Subía con el coche cuando vi el problema. Había un hombre ayudando a la chica pero sentí que tenía que intervenir. Llevaba unas barras de plomo y una llave inglesa en el coche y con eso me enfrenté al agresor. Era espantosa la violencia de aquel hombre”, recuerda Wilson. Finalmente, consiguió llevar a la mujer a su coche y dar una vuelta a la manzana mientras llegaba la policía.
Pese a su valentía, a él le extraña que le consideren un héroe porque cree que “la gente debe actuar en estas circunstancias”. También es consciente de que fue impulsivo y ahora, con cabeza fría, dice que en esos casos “se deben tomar todas las precauciones posibles. Lo mío fue una reacción instintiva y luego pensé que tengo hijas. Me arriesgué, pero al final he salvado una vida”.
En Ecuador tuvo un problema parecido cuando, intentando salvar a un amigo, “recibí una bala rebotada que me perforó el cerebro y estuve en coma dos días”.
Wilson había servido en la Marina del Ecuador y se había especializado como comando paracaidista. “Me retiré e hice las maletas para venir a España. Mi sueño era reunir dinero para construirme una casa y ayudar a mi familia”. De esta manera empezó su experiencia migratoria, hace más de seis años, este oriundo de Chunchi, en la provincia de Chimborazo. En España ha trabajado en la construcción y en servicios y ahora se dedica a la fontanería para una empresa de seguros.
Algunos medios de comunicación han publicado que se encuentra en paro, con dificultades económicas a punto de ser deshauciado, pero él desmiente todas estas afirrmaciones: “las noticias vuelan a Ecuador muy rápido y eso ha hecho daño a mi familia. Todo es mentira. Trabajo y lo único que es verdad es que pienso regresarme al Ecuador, pero lo haré cuando termine de reunir lo suficiente para montar una empresa textil con mi hermano, en la zona de Guayaquil”.
Ribera, su mujer y una hija nacida aquí hace casi cuatro años y nacionalizada española, fueron recibidos en el consulado ecuatoriano en Barcelona para recibir una insignia oficial diplomática. Durante el evento también habló telefónicamente con el embajador de Ecuador, Nicolás Issa Obando y recibió el apoyo de la Senami Secretaria Nacional del Migrante) para cuando decida regresar a su país. “Eso será dentro de un año”, anuncia.
Por otra parte, la Generalitat está estudiando si condecora a Ribera con la medalla al mérito policial, ya que podría tener antecedentes por maltrato a su anterior pareja.

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