Yo conduzco este autobús
- José Contreras y Manuel Valderrama son dos latinos conductores de autobuses urbanos de Madrid.
- Con esfuerzo se sacaron la plaza de conductores en la EMT y les va ‘sobre ruedas’
Medianoche. Silencio. Luces apagadas. Sólo la pantalla de la computadora ilumina a un hombre que lee nombres en las listas de aprobados en las oposiciones a conductor de la Empresa Municipal de Transportes de Madrid (EMT). Y de pronto lo ve. En el puesto quince está el suyo “Manuel Valderrama López”. Se pone de pie de un salto y grita: “¡¡¡buena!!!”.
Su mujer y su hijo se despiertan (tal vez algún vecino también) y llegan los abrazos, las felicitaciones: después de tres etapas de exigentes pruebas y duros exámenes, este peruano (“ponga que de Casa Grande, Trujillo, para hacer famoso a mi pueblo”) de 51 años había vencido a otros 1.700 postulantes y ya tenía en su poder una de las 150 plazas de empleo público.
El trabajo que nadie te quita, el del sueldo bueno, el que cumple a rajatabla las normativas, el que resiste mejor los huracanes económicos. En fin, el que todos querríamos.
“La gente me preguntaba que cómo era posible que le dieran trabajo a alguien de 51 años”, cuenta Manuel, hoy de 56, subido en un flamante autobús azul a juego con su camisa, “pero no me lo dieron, yo me lo gané, yo lo conquisté”.
Para José Contreras, caleño, también fue una felicidad adjudicarse la plaza en la EMT, aunque, eso sí, no fue fácil. Cuatro veces lo intentó y la cuarta fue la vencida. Lo ponía muy nervioso la prueba práctica (“aparca aquí, dobla a la derecha”) por las estrechísimas calles del centro de Madrid y “un conductor nervioso no debe ni puede existir”.
Es curioso encontrar -y más hoy en día- gente tan contenta con su trabajo: “yo estoy encantado aquí, la relación horas-sueldo es inmejorable, nada que ver con la empresa privada, ahí no tienes vida”, resume José que trabajó de conductor para aerolíneas.
Manuel confirma, agenda en mano, “yo tengo que trabajar dos sábados y dos domingos al mes, pero esos los libro este día y este otro: en total diez días libres al mes”.
Usted estará pensando ‘¿a quién hay que matar para un puesto así?’ Aún a nadie, pero sí hay que “currárselo” mucho. Las oposiciones para trabajos públicos como los de José y Manuel son concurridísimas y hay mucha competencia. Pero la experiencia en conducción profesional (camiones, hormigoneras, interprovinciales) vale mucho a la hora de las prácticas.
La nacionalidad extranjera no es un problema, Manuel ingresó a la EMT cuando aún ni metía los papeles para la española. Una vez dentro hay tabla rasa: “nadie es inmigrante. Todos somos conductores”.
Visto lo visto, habría que intentarlo, ¿no? “Yo no le recomiendo esto a mis amigos”, confiesa José, “yo se lo recomiendo a mis propios hijos”.
José y Manuel no son los únicos latinoamericanos en la EMT, 36 ciudadanos de algún país de América Latina recorren Madrid de punta a punta al volante de sus autobuses.
¿Qué dicen los viajeros cuando el conductor los saluda en ‘peruano’ o en ‘colombiano’? “La mayoría se lo toma muy bien”, ataja la pregunta Manuel, “incluso hay compatriotas latinos que me felicitan y me preguntan cómo hice para ingresar y que ellos también querrían hacerlo”.
La sonrisa desaparece un segundo: “también hay gente que... no vale casi la pena decirlo, pero te dicen cosas, que nos quitáis el trabajo y que esto y lo otro, extranjeros tal... son minoría”, le quita hierro al asunto de la discriminación.
“Antes eso le pasaba a las mujeres”, recuerda una trabajadora de la EMT, “había gente que veía a las compañeras y les decían que iban a esperar al siguiente, que con una mujer al volante no viajaban, pero los tiempos cambian y seguirán cambiando. Esta sociedad es cada vez más plural”.
Lo es: entre los latinoamericanos de la EMT hay también tres chicas. Una ecuatoriana, una salvadoreña y una uruguaya podrían ser sus conductoras en el próximo viaje que haga en autobús. Con ellas conversaremos en una próxima crónica. Ahora hay que irse porque José y Manuel tienen que volver al autobús a mover hacia su destino a los madrileños, a esta ciudad y, ojalá, a este país.






Comentarios (5)
Deja tu comentario14/Dec/2011 | 09:24
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07/Jun/2011 | 18:08
felicidades ojala tengas el mismo sueldo que los españolitos y no haya ninguno que no pueda pagar la hipoteca por ti
07/Jun/2011 | 01:20
JAJAJAJAJAJ, yomismo, te das cuenta aqui no se nos regala nada, todo lo obtenemos con trabajo y sacrificio.
Ellos se presentaron a una oposicion y aunque te duela y te joda mogollon, fueron mucho mas intelijentes que el resto..
A QUE JODE::: ver que alguien de quien tu no gustas es mejor que tu..
PIN-PAN-PUN, TOMA LACACITOS; jajaj
06/Jun/2011 | 10:58
Felicidades a José y a Manuel, han triunfado por ser los mejores en lo que hacen y por hacerlo con entrega y amor.
Yomismo, te recuerdo que a las oposiciones seguramente se presentaron muuuchos compatriotas tuyos, pero les ganaron la plaza los inmigrantes por estar mejor calificados. A estudiar y a luchar, así es como se gana un puesto de trabajo no por accidente biológico-geográfico, es decir por haber nacido aquí o allá.
05/Jun/2011 | 21:25
y despues los extranjeros dicen que vienen a hacer el trabajo que no queremos los españoles, y encima disputandote el poco trabajo publico que hay con los autoctonos, esto es intolerable e irrespirable
el empleo publico de las admnistraciones solo deberia ser para los españoles.