El dinero satisface y da alegrías, pero no la felicidad completa
- Estudio del Centro para la Salud y el Bienestar, de la Universidad de Princeton.
- Después de un nivel de ingresos, ya no hay felicidad que compre el dinero.
- No es lo mismo la alegría cotidiana que la sensación de satisfacción.
Dicen por ahí que el dinero no da la felicidad pero sí produce una sensación muy parecida.
La sabiduría popular acaba de ser confirmada en un estudio del Center for Health and Wellbeing (Centro para la Salud y el Bienestar) de la Universidad de Princeton. Concluye la investigación que, por encima de cierto nivel de ingresos, no somos necesariamente más felices.
Según publica el diario El Mundo, el estudio se realizó con hogares estadounidenses cuyo nivel medio de ingresos era de 71.500 dólares. "Concluimos que un salario alto compra la satisfacción, pero no la felicidad". Pero el caso contrario, el de las rentas más bajas "se asocia tanto a una baja evaluación de la vida como a un bajo bienestar emocional".
Y es que los investigadores diferencian dos conceptos: el bienestar emocional y la evaluación de la vida. El primero se refiere a las sensaciones felices que suceden en el día a día y el segundo tiene que ver con el concepto que cada uno tiene sobre su satisfacción.
Para medir el primero, se tuvieron en cuenta sensaciones positivas, como risas y sonrisas frecuentes. Para el segundo, los voluntarios calificaban su vida con una nota del cero al 10.
¿Conclusión? ¡Evidente! Tanto el bienestar emocional como la evaluación de la vida aumentan a medida que crecen los ingresos del hogar.
Sin embargo, a partir de cierto punto, tener más dinero sólo mejora la evaluación de la vida (el autoconcepto de felicidad), pero no incrementa las experiencias positivas que se viven a lo largo del día (la alegría cotidiana).
Para el divulgador científico español, Eduard Punset, "es significativo que los participantes exteriorizan señales de felicidad, como la alegría o la risa, por debajo de lo que dicen sentir".
Sin embargo, hay que relativizar. Un aumento de 100 euros en los ingresos mensuales no es lo mismo para un alto ejecutivo que para un obrero. Ahora bien, si a los dos les doblaran sus salarios, la satisfacción que sienten uno y otro sí serían muy similares.
Los resultados del estudio, en todo caso, no significan que si alguien recibe de repente un importante aumento de sueldo no vaya a ser más feliz. Lo que ocurre es que, ante unos ingresos más o menos constantes y que permitan vivir con cierta comodidad, el bienestar emocional comienza a depender de otros factores.






Comentarios (2)
Deja tu comentario07/Sep/2010 | 11:17
claro esta que el que tiene plata no se queja...
07/Sep/2010 | 11:03
pues si a mi familia ingresaran 71.500 dólares como estos del estudio, yo ya estaría más que feliz