La lucha de fiesta: 75 años cumple este deporte en México
La lucha libre mexicana está de plácemes al cumplir, el pasado 21 de septiembre, 75 años de su llegada al país azteca. En 1933 se llevó a cabo oficialmente la primera función de este deporte-espectáculo en Ciudad de México, en el Arena Coliseo.
El promotor fue el mexicano Salvador Lutteroth González, tras formalizar este deporte en su nación y fundar la Empresa Mexicana de Lucha Libre, ahora Consejo Mundial que regula esta disciplina.
La lucha libre, que tiene sus orígenes en la lucha greco-romana, es un deporte de contacto de alto riesgo en el que combaten dos grupos antagónicos denominados los rudos y los técnicos.
“El rudo va en contra de todas las reglas. Utiliza todo tipo de artimañas; mientras que el técnico busca la victoria de una forma más limpia, utilizando llaves y tratando de seguir fielmente el reglamento de la lucha”, comentó a Latino el lidiador Dos Caras Jr., uno de los 28 luchadores que el pasado mes de agosto estuvieron de gira por España. Él hace parte de los guerreros técnicos.
LA MÁSCARA, MAYOR APUESTA
Dentro de la lucha libre mexicana los encuentros pueden ser de mano a mano, es decir entre dos combatientes; de relevos sencillos, o sea en parejas y alternándose en el ring; de relevos australianos, en forma de tríos; y relevos atómicos, por equipos de cuatro gladiadores.
Además existen las luchas de apuestas, en donde se pone en juego la cabellera o la máscara. “Para la mayoría de los luchadores, el perder la máscara supone el fin de sus carreras, mientras que para otros no. Estos continúan, ya que por el contrario su imagen se potencia más”, explicó a Latino el Hijo de Lizmark, quien pertenece al bando de los rudos y perdió su máscara hace un año tras ocultar su rostro durante 16 años.
El gladiador que pierde su careta no la puede volver a portar nunca jamás en su carrera deportiva.
Estos superhéroes, tanto de niños como de adultos, tienen dos elementos distintivos, la vestimenta, por su colorido y creatividad, y el nombre. “Hay dos formas de decidir un nombre. Uno es que lo heredes de tu padre y otro que de acuerdo a tu personalidad y trabajo arriba en el cuadrilátero determines un nombre”, nos aclaró el Hijo del Fantasma.
Este espectáculo de masas y que hace parte de la cultura mexicana -llega a todas las clases sociales-, está compitiendo fuertemente con el balompié. “Es uno de los deportes más populares del país después del fútbol. Y ahora está recibiendo casi la misma cobertura mediática que el balompié y por eso esta llegando a más gente nueva”, manifestó Atlantis, quien integra el grupo de los luchadores rudos.
La lucha libre azteca, donde también se están abriendo paso las mujeres y está considerada como la mejor del mundo por el desempeño físico que conlleva, no se parece en nada a la lucha de los Estados Unidos. “Las bases son las mismas. Pero mantenemos la esencia verdadera de la lucha como las llaves y contrallaves. También para nosotros son importantes las máscaras, las capas, la acrobacia, entre otras cosas; mientras que para ellos la imagen y el físico”, comentó Dos Caras Jr., quien viene de una de las dinastías más fuertes de la lucha libre mexicana.
Detrás de las máscaras se esconde una persona completamente diferente a la que se sube al ring. “Un ser humano cualquiera, un padre de familia, un esposo y un padre”, nos confesó Atlantis, quien debutó en la lucha el 12 de junio de 1983. Tras este aniversario la lucha libre mexicana seguirá dando espectáculo dentro y fuera de sus fronteras por muchos años más.






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