Dioses en América, villanos en Europa
Esta temporada los dos equipos de la capital española, Real Madrid y Atlético de Madrid, apostaron por dos entrenadores suramericanos de prestigio e ídolos en sus países, el brasileño Vanderlei Luxemburgo y el argentino Carlos Bianchi, respectivamente.
Los dos venían con la fama de entrenadores con carácter, exigentes, triunfadores y trabajadores, pero salieron por la puerta de atrás, debido a los malos resultados con sus equipos.
Desafortunadamente, aquí, como en cualquier Liga del mundo, mandan los resultados a corto plazo y no un proyecto a largo plazo que era lo que tenían en mente los dos estrategas.
Latino comparó la trayectoria de ambos técnicos, así como sus resultados y las causas de sus destituciones.
PERDIDO EN LA GALAXIA
Luxa llegó del Santos brasileño a finales de 2004, rechazando una oferta millonaria para entrenar al Corinthians. Era de entender. Estar al mando de uno de los clubes más importantes del planeta, no se da todos los días. De esta forma cumplía un sueño, dirigir en Europa y a un grande. Era una apuesta personal del director deportivo del equipo blanco, el italiano Arrigo Sacchi.
Era el tercer estratega de una temporada que no había llegado aún al ecuador, tras los pasos fugaces de los españoles José Antonio Camacho y Mariano García Remón. No era una tarea fácil, ya que entre otras cosas tenía que recuperar el buen fútbol del Madrid así como la parte anímica de un grupo.
Y aunque tenía que adaptarse al fútbol europeo primero, llegó imponiendo un esquema táctico que lo hizo ganar títulos en Brasil: el ‘cuadrado mágico’, muy cuestionado por la prensa española. Sus jugadores no lograron adaptarse, y eso que tenía compatriotas que sabían de qué se trataba. Asimismo, pecó de soberbia, expresando siempre que el Madrid iba a ganar todo con él.
Y por no ganar todo, por perder la confianza de parte de sus jugadores, de la afición y de las directivas, fue despedido por éstas últimas.
EUROPA SUSPENSO
Y si por el Real llovía, en la casa de su vecino, el Atlético, no escampaba.
Las directivas del conjunto rojiblanco se esforzaron por contratar a un entrenador que lo ha ganado todo en Suramérica.
Bianchi arriba con la tarea de sacar al Atlético de una sequía de 10 años sin títulos, desechando ofertas de su país, como ser el técnico de la albiceleste, así como de otros países que le ofrecían millonarios contratos. Pero ‘El Virrey’ eligió Europa, una oportunidad para sacarse la espinita, luego de su paso fugaz por Italia, en el que duró poco por los malos resultados de la Roma, en 1996.
Al principio todo fue color de rosa. Se hablaba mucho de sus buenos y exigentes métodos de entrenamiento y sobre todo cuando le gano al Barcelona en la Liga. Se presagiaba una buena temporada, pero el camino empezó a torcerse en los últimos meses, al acumular nueve jornadas sin ganar en Liga y su tropiezo en la Copa ante el Zaragoza lo sentenció.
Y como suele pasar en estos casos, había que encontrar una solución rápida, y la más fácil fue destituir a Bianchi, quien no pudo llevar a la cúspide al Atlético, como había pronosticado al principio de Liga. De nuevo Europa queda como una asignatura pendiente.






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