Bolivia enfrenta al narcotráfico sola y crece la inseguridad
En los últimos meses una serie de crímenes, que para la Policía tienen que ver con ajustes de cuentas por narcotráfico, tienen a la población en zozobra.
Los casos, la mayoría registrados en Santa Cruz, son de personas victimadas a balazos y que luego fueron incineradas dentro de sus vehículos.
En lo que va del año se han registrado cuatro hechos similares, aunque ninguno ha sido resuelto.
Para el fiscal de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico y ex fiscal antidroga, Joadel Bravo, Bolivia no está exenta de atravesar los niveles de violencia por drogas de Colombia o México, porque mientras un juez gana diez mil bolivianos (un poco más de mil euros), un narcotraficante “tranquilamente maneja millones de dólares”.
SOLA CONTRA LA DROGA
Del mismo modo, en La Paz se han registrado hechos “aislados”, como los califica la Policía, pero que denotan la presencia de narcotraficantes que operan incluso en las ciudades, un “nuevo método”, según las autoridades.
Para el ex zar antidrogas, Ernesto Justiniano, la situación pasa por el incremento de cultivo de hoja de coca que va destinada al narcotráfico y a la decisión del Gobierno boliviano de luchar solo contra este mal social.
Bajo esta política, en noviembre de 2008, el Presidente Evo Morales expulsó a la Administración de Drogas y Narcóticos (DEA, por sus siglas en inglés) y a la Embajada estadounidense del país, aduciendo “intromisión en asuntos internos”.
Según Morales, con control social es posible reducir los cultivos de coca. Sin embargo, la televisión argentina ya mencionó la posibilidad de que un cártel de droga mexicano estuviera operando en Bolivia.
Este dato podría sumarse con otros que maneja la Policía boliviana, ya que en los últimos años también se ha detenido a varios ciudadanos colombianos que formaron bandas delictivas que realizaron violentos asaltos en Santa Cruz y La Paz.

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