Otro de los nuestros muere en Afganistán
Honores, medallas, condecoraciones, pésames de políticos y realeza. Todo es sombra para la familia de John Felipe Romero, para esa madre que hace cuatro meses rogó que a Afganistán no se fuera ese pedazo de su alma, su alegría, el “rey de la casa”.
Nacido en Soacha (Bogotá), John Felipe aterrizó en Mollet del Vallès (Barcelona) después de nueve años sin ver a su papá.
Al mes de llegar entró en el Ejército, según su hermana Natalia, “porque no había muchas más opciones”.
El 13 de noviembre, este joven de ojos oscuros, amante de la música latina y frustrado guitarrista, viajaba con otros soldados a uno de los países más peligrosos del mundo, Afganistán.
Allí, en esa tierra de odio, la muerte encontró a John. “Tan pronto”, lloran los que lo querían, “tan joven”.
Lo último que vieron sus ojos fue una calle fantasmagórica: parece que la población sabía de los explosivos, pero nadie les advirtió nada. Y luego el estruendo, la polvareda, la sangre.
Joshua Alcalá (21 años, Tenerife) y Daniel Ospina, (23, colombiano), dos de los cinco compañeros de John, quedaron heridos. Ahora lloran a su compañero. “Siempre tenía una sonrisa en la cara”, recuerda Ospina a su compatriota.
LA PREGUNTA
¿Por qué van estos jóvenes a una misión tan peligrosa? “La lista para ir voluntario a Afganistán es larga”, ha dicho Ospina. “Muchos querían ir, pero no pudieron”.
En la decisión el dinero pesa mucho: se pueden ganar hasta 3.000 euros al mes en esas misiones.
Ese sueldo, para un inmigrante, puede significar evitar a su familia (aquí y allá) pasar penurias económicas.
Ajenos a la polémica de por qué España envía chicos poco preparados a morir lejos, la familia de John se retuerce de dolor: en silencio se arrepienten del momento en el que lo sacaron de Colombia para que nada malo le pasara.
¿Por qué van mis hijos allá?
Los sueldos (3.000 euros) en esas misiones atraen a los jóvenes inmigrantes porque así pueden ayudar a su familia en su país y aquí.
No hay que tener nacionalidad española para morir por esa bandera.
Las ‘misiones de paz’ del Ejército se justifican por el ‘compromiso con la estabilidad de esos países’.
El 6,7% de los soldados en España son extranjeros, pero son el 43% de los fallecidos en el exterior.
De los 14 militares fallecidos en las misiones de Afganistán y Líbano, ocho son extranjeros (cinco colombianos, dos ecuatorianos y un peruano).

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