Gracias Ecuador, nos hiciste felices
Ecuador amaneció inquieto. Cientos de hinchas esperaban agolpados en las afueras del aeropuerto Mariscal Sucre desde tempranas horas de la mañana. Finalmente, a las 16:30 horas, dos aviones de la Fuerza Aérea Ecuatoriana dieron el aviso cuando se los divisó escoltando a la enorme nave de Iberia. “¡Ahí llegan nuestros guerreros!”, gritó emocionada una señora.
Cuando aterrizó, el piloto de Iberia no aguantó la emoción y ondeó una bandera ecuatoriana por la ventanilla.
Poco a poco aparecieron los jugadores, Iván Hurtado, Edison Méndez, Iván Kaviedes, Agustín Delgado, entre otros. Todos miraban sorprendidos a los cientos de fanáticos que habían llegado hasta el aeropuerto para recibirlos. Sus sonrisas escondían el cansancio tras el agotador viaje. Un gigantesco bus tricolor los esperaba en la puerta para empezar el recorrido por la ciudad.
¡SÍ SE PUEDE!
Ahora eran miles de personas las que vestidas con la camiseta tricolor no se cansaban de gritar “¡sí se puede!”, frase que se hizo famosa cuando Ecuador clasificó a su primer Mundial. Carlos Tenorio saludaba y mandaba besos por todos los frentes. La gente enardecida decidió caminar junto al gran bus que pretendía hacer un recorrido a lo largo de la avenida 10 de agosto hasta llegar al centro histórico, donde miles de personas en la Plaza Grande aguardaban ansiosas para ver a los jugadores y el presidente Alfredo Palacio esperaba darles la bienvenida. Sin embargo, miles de hinchas lograron paralizar el tráfico e impedir que el bus avanzara, por lo que se decidió cortar el recorrido y llegar a la tarima de la avenida de Los Shyris donde una marea humana de más de 6 mil personas se contoneaba de lado a lado coreando canciones para la Selección. Varios fanáticos sostenían una enorme tela que decía: “Selección y migración, salvación del Ecuador”.
Indios, negros, mestizos, blancos, todos los colores del Ecuador se cobijaron bajo una misma bandera para agradecer la brillante participación de una Selección que superó las expectativas y llegó por primera vez en su historia a octavos de final en su segundo Mundial. Iván Hurtado llegó hasta la tarima: “no hay palabras para expresar el agradecimiento por este hermoso recibimiento. Una vez más demostramos que sí se puede”, expresó el capitán.
Hurtado presentó con humor a sus amigos: “ aquí está nuestro goleador, ‘Tin’; nuestro todo terreno, Valencia…”, los jugadores contentos se tomaron de las manos y las alzaron en señal de victoria. A algunos jugadores les esperaban 2 horas más de viaje hasta el Valle del Chota, la tierra madre que los esperaba hasta altas horas de la noche al ritmo de la bomba.
La Selección es el motivo de orgullo de toda una nación que empieza a creer en sí misma y en el valor del trabajo y los sueños para lograr verdaderos triunfos.

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